WASHINGTON (AP).— Cuando el papa Francisco salió del Vaticano a principios de mes para su tradicional recorrido navideño por el centro, vio de lo que muchos romanos llevaban meses quejándose: sus planes para el Año Santo han convertido su ciudad en una enorme zona de construcción, con obras que obstruyen el tráfico y destrozan las principales arterias, andamios que cubren preciados monumentos y hospedajes vacacionales dominando los edificios de departamentos.
El pontífice argentino exhortó a los romanos a rezar por su alcalde — “Tiene mucho que hacer”— pero también a recibir el Jubileo como un tiempo de reparación y renovación espiritual.
“Estas obras están bien, pero cuidado: ¡No olviden las obras del alma!”, dijo.
La próxima semana, cuando inaugure formalmente el Año Santo, el Papa pondrá en marcha un calendario de 12 meses de actos que incluyen misas especiales para personas de todos los ámbitos de la vida: artistas, adolescentes, migrantes, presos…
Y aunque el inicio oficial del Año Santo supone que lo peor de las obras está llegando a su fin, el arribo de 32 millones de peregrinos previstos para 2025 no hará sino aumentar la congestión en la Ciudad Eterna y agravar una crisis de vivienda que ha estado expulsando a los residentes de la ciudad.
Como ocurre en muchas capitales europeas, Roma ha sufrido un exceso de turismo a medida que el sector se recupera del Covid-19. El año pasado, el país batió su récord de visitas con 133.6 millones de personas y los turistas extranjeros hicieron que Italia superara el promedio de la Unión Europea en crecimiento del sector de viajes, según la oficina nacional de estadística, Istat.
Roma, con sus innumerables tesoros artísticos, el Vaticano y el aeropuerto más concurrido de Italia, fue la primera ciudad en número de noches reservadas en alojamientos registrados.
A pesar de su gran belleza, Roma difícilmente es una metrópolis europea moderna. Tiene servicio de transporte público y un sistema de recolección de basura bastante ineficientes. En los últimos dos veranos pospandemia ha sido tan difícil encontrar un taxi que la ciudad ha autorizado mil nuevas licencias para 2025.
La creciente crisis de vivienda se ha agravado tanto que activistas han comenzado a salir por la noche con cizallas para cortar las cajas de llaves de los departamentos de renta de corto plazo, a los que se acusa de hacer subir los precios y expulsar a los residentes.
“El mercado está fuera de control y ha empeorado definitivamente con la turistificación, con la carga adicional del Jubileo”, dijo Roberto Viviani, investigador universitario cuyo casero se negó recientemente a renovar su contrato para entregar el espacio a una agencia que lo administrará como alquiler vacacional. “La sorpresa fue que dio el Jubileo como justificación”.
Todo esto ha sentado las bases para que el inicio del Año Santo, el próximo martes 24, se perciba como un arma de doble filo. Para el Vaticano, es una tradición centenaria que los fieles peregrinen a Roma cada 25 años para visitar las tumbas de San Pedro y San Pablo y recibir indulgencias para el perdón de sus pecados. Para la ciudad, es una ocasión para aprovechar 4,000 millones de euros en fondos públicos para llevar al cabo proyectos demorados durante años y sacar a la ciudad de años de decadencia y abandono y elevarla a estándares de modernidad europeos.
Pero para los romanos que han visto cómo el mercado de rentas a corto plazo se ha apoderado de barrios como Pigneto, en el flanco este de la capital, es solo otro punto de presión en una larga batalla para mantener el carácter de sus vecindarios con alquileres accesibles para los ciudadanos de a pie.
“El Jubileo ha empeorado significativamente este fenómeno que hemos visto, sobre todo en los últimos meses”, admitió Alberto Campailla, director de la asociación Nonna Roma, que ha colocado calcomanías con la frase “Tu BnB, nuestro desalojo” en las cajas de seguridad de llaves de Pigneto para protestar por el auge de los alquileres turísticos.
La relación de Roma con los años santos se remonta a 1300, cuando el papa Bonifacio VIII inauguró el primero, algo que según los historiadores marcó la designación definitiva de Roma como el centro del cristianismo. Incluso entonces, el número de peregrinos fue tan significativo que Dante se refirió a ellos en su “Infierno”. Durante muchos años, estas celebraciones han ido acompañadas de proyectos masivos de obras públicas, incluyendo la creación de la Capilla Sixtina —encargada por Sixto IV para el Jubileo de 1475— y el gran garaje del Vaticano, para el de 2000 con San Juan Pablo II.
Algunas obras han sido polémicas, como la Via della Concilliazione, el amplio bulevar que conduce a la Plaza de San Pedro. Un barrio entero fue demolido para ello con motivo del Jubileo de 1950. El principal proyecto de obras públicas para 2025 es una ampliación de ese bulevar: una plaza peatonal a lo largo del Tíber que une la Via della Conciliazione con el Castillo de Sant’Angelo.
La carretera principal que los había separado quedará desviada a un túnel subterráneo. El proyecto, que con un costo de 79.5 millones de euros es el más ambicioso de las obras del Jubileo, se encontró con un problema previsible durante el verano, cuando se descubrieron vestigios arqueológicos durante el dragado del túnel. Las piezas fueron trasladadas al museo del castillo y la excavación se reanudó, y su inauguración está prevista para pasado mañana.
El alcalde Roberto Gualtieri señala otra característica de los proyectos de 2025 que en conmemoraciones anteriores fue ignorada: el énfasis en los parques y las iniciativas “verdes”, en consonancia con el interés del papa en la sostenibilidad.
Pero el propio Francisco ha reconocido la paradoja del Jubileo en la vida cotidiana de los residentes de la ciudad. A principios de año escribió a los sacerdotes del área de Roma y a las órdenes religiosas para pedirles que “hagan un gesto valiente de amor” ofreciendo cualquier vivienda o departamento sin usar en sus conventos y monasterios cada vez más vacíos a los romanos amenazados con el desalojo.
“Quiero que todas las entidades diocesanas con bienes inmobiliarios ofrezcan su contribución para detener la emergencia habitacional con signos de caridad y solidaridad para generar esperanza en las miles de personas en la ciudad de Roma que están en condiciones de precariedad habitacional”, escribió Francisco.
Gualtieri ha ido más lejos y, junto a otros alcaldes, ha exigido que el gobierno apruebe las normas necesarias para permitirles regular la proliferación de alquileres a corto plazo, a los que se culpa de la reducción de la oferta de viviendas de renta de larga duración y de aumentar los precios un 10% en el último año.
“Esto para nosotros es una emergencia porque necesitamos evitar que bloques enteros del centro se vacíen y se conviertan en B&Bs, porque la presencia de residentes en el centro es fundamental”, subrayó Gualtieri.
El hombre clave del Vaticano para el Jubileo, monseñor Rino Fisichella, defendió el Año Santo como algo que es parte del tejido de Roma y negó que la afluencia de peregrinos fuera algo más que una ganancia neta para la ciudad. “Desde que existe, siempre se ha hablado de Roma como de ‘hogar común’, una ciudad que siempre ha estado abierta a todos”, declaró.
“Pensar que Roma podría reducir la presencia de peregrinos o turistas infligiría, en mi opinión, una herida que no le pertenece”.
Jubileo de 2025 Crisis de vivienda
El propio Papa reconoce la paradoja del Jubileo en la vida cotidiana de los romanos.
Gesto de amor
A principios de año Francisco escribió a los sacerdotes del área de Roma y a las órdenes religiosas para pedirles que “hagan un gesto valiente de amor” ofreciendo cualquier vivienda o departamento sin usar en sus conventos cada vez más vacíos a los romanos amenazados con el desalojo.
Emergencia
“Quiero que todas las entidades diocesanas con bienes inmobiliarios ofrezcan su contribución para detener la emergencia habitacional con signos de caridad y solidaridad para generar esperanza en las miles de personas en la ciudad de Roma que están en condiciones de precariedad habitacional”, escribió Francisco.
