El mes de diciembre es una época muy alegre, con adornos, luces multicolores en las calles, parques y muchos domicilios, también con aparadores de los centros comerciales llenos de juguetes, ropa y accesorios para toda la familia. Ante estas realidades que vivimos, me permito narrarles un diálogo que hace unos días presencié entre una niña y su abuelita:
La pequeña preguntó: “¿Qué se celebra en la Navidad?”. Contestó la abuelita: “Navidad significa nacimiento y es la conmemoración del nacimiento de Jesucristo”.
La niña le volvió a preguntar: “¿Por qué algunas personas no recordamos su nacimiento y por qué en algunas casas no se coloca el pesebre?”. La abuela, viéndola con infinito cariño, le respondió: “Realmente algunas personas ante la algarabía de prepararnos para las fiestas decembrinas, las ofertas en los centros comerciales, preferimos comprar adornos, ropa, regalos, aunado al pago de los aguinaldos, las vacaciones de invierno en las escuelas. También muchas veces hacemos una fiesta el 24 de diciembre, cenamos suculentos manjares, estrenamos ropas nuevas, adornamos las casas, pero nos olvidamos del verdadero significado de la Navidad, que es recordar la primera venida de Jesús al mundo”.
La pequeña se quedó un momento pensando y nuevamente preguntó: “¿Entonces es el cumpleaños de Jesucristo y qué le podemos regalar?”. La abuela le respondió: “No pensemos que tiene que ser un regalo muy caro o lo último en la tecnología, porque el regalo que Él espera es que le abramos nuestro corazón, para que habite en él, por medio de sus enseñanzas, sus Evangelios, para amar a nuestra familia, a nuestros hermanos, para comprendernos, respetarnos, en una palabra, amarnos más. Porque recordemos que no hay Navidad sin Jesús”.
Presenciar este diálogo hace reflexionar si realmente nosotros nos estamos preparando para la Navidad, no con compras desmedidas sino en la preparación espiritual, en la preparación de ser mejores personas, mejores mujeres y hombres, mejores padres o hijos.
También demos un sentido profundo en nuestro corazón a recordar el nacimiento de Jesús y, por lo consiguiente, estemos alegres, contentos, cenemos en familia, obsequiemos regalos, pero con el significado del motivo por la natividad del Hijo de Dios.
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