Kiki Troia ofreció un mensaje de esperanza y amor a las decenas de personas que asistieron anteanoche al concierto que ofreció en la iglesia de La Transfiguración.
El argentino puso a todos a tono para la Navidad con las composiciones de fidelidad y fe en Dios que se escucharon en el concierto “Consagrados por la paz”.
La frescura de la noche no fue obstáculo para que los espectadores, entre ellos jóvenes y consagrados a la vida religiosa, asistieran a la velada, en la que Troia actuó en un escenario sobre el cual se colocó un pesebre.
El programa estuvo dedicado a la vida consagrada, razón por la cual dos mujeres y un varón con esa vocación ofrecieron testimonios antes de que Kiki Troia comenzara con su presentación.
El repertorio lo abrió Troia con “Despertar”, con las notas del teclado. Kiki dijo que se inspiraba en la historia de una chica que encontró su vocación en la vida consagrada pero sus padres se oponían a que la siguiera. El cantante invitó a descubrir el llamado de Dios en la vida propia, para lo cual, aseguró, nunca es tarde.
Intermediaria
Recordó que la música es un vehículo a través del cual transmite el amor de Dios.
En el siguiente tema recordó que éste es su lugar con Dios. Siguió una canción sobre un amigo ya fallecido, un músico católico del cual aprendió a evangelizar con una sonrisa.
La canción de oración “Qué bien se está aquí” asegura que no hay mejor lugar que estar con el Señor, confiando en él.
Troia tocó con el ukelele una pieza sobre la gracia de Dios, “Pura gracia”.
En el concierto, en el que se escucharon más temas que fueron aplaudidos por los asistentes, el público se convirtió en el coro de Kiki en varios momentos.
El músico argentino avecindado en México ofreció un concierto el jueves en la cancha de fútbol de Tanlum.
Kiki tiene 30 años evangelizando con sus canciones. Fue músico de Martín Valverde durante varios años.
El concierto de anteayer lo ofreció en apoyo a la Pastoral Vocacional y el Seminario.— CLAUDIA SIERRA MEDINA


