Acabar con el Macay es como decir que ya no somos capaces de mantener una iniciativa con visión al futuro, afirma el pintor José Luis Loría, quien se une a las voces que hacen un llamado para que el arte contemporáneo siga teniendo un espacio digno en la ciudad.
Recuerda que no suele dar su opinión ni participar en ninguna polémica en relación con la comunidad artística del Estado, pero no puede quedarse callado ante la desaparición del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, un espacio desde el cual se internacionalizó a creadores de la entidad.
“Cerrar el Macay es como censurar la difusión del arte contemporáneo de Yucatán, está en el mismo nivel que coartar la libertad de expresión, la prensa libre o atentar contra los derechos humanos”, manifiesta.
Destaca la labor que desarrolló Carlos García Ponce como fundador del citado museo y quien falleció en mayo del año pasado.
Señala que el Macay es “un valioso y genial proyecto” de uno de los más grandes visionarios y conocedores del arte como fue García Ponce, quien “además de ser gran amante de la creación artística de nuestro querido México siempre profesó un sincero y auténtico respeto a su tierra peninsular”.
José Luis Loría recuerda que en 1975, cuando regresó de Suecia, empapado de las corrientes pictóricas, y después de haber estudiado in situ el arte visual en museos y galerías de Europa, tuvo la oportunidad de decorar la oficina del Banco Nacional de México ubicada en la calle 58 del Centro, para la cual hizo esculturas con henequén y obras abstractas, lo que lo convirtió en uno de los pioneros del arte contemporáneo en el Estado.
Resalta que el arte contemporáneo no solo fue creciendo en el Estado, sino que se ha tenido a prominentes yucatecos en el campo de las artes, que le han dado realce a la entidad con su obra.
Advierte que no se puede excluir de la historia del arte a la Iglesia y la iniciativa privada, pues el buen arte requiere de mecenazgos.
Falta de apreciación por el arte contemporáneo
José Luis Loría considera que el yucateco es una persona culta y que quien tiene recursos se involucra en los mercados del arte en Ciudad de México y Miami, pero “el meridano común y corriente no aprecia el arte contemporáneo”, una razón más para poner en valor el papel que jugaba el Macay como educador de la comunidad.
“Se gastan millonarias sumas para vender la imagen de la ciudad como un paraíso de primer mundo, pero sin un museo de arte contemporáneo Mérida no estará a la altura de otras ciudades del país o del mundo”.
Sobre el papel de este museo en el desarrollo cultural de Mérida, Loría recuerda que no solo recibió exposiciones de gran envergadura de artistas locales, de otros estados del país y el extranjero, sino que también fue plataforma para llevar el arte de los creadores yucatecos a otros espacios dentro y fuera del país, como fue su caso, ya que, por ejemplo, su exposición “La cofradía de los ojos” con trabajos sobre los gatos se presentó primero en el Macay y luego en China en cuatro ocasiones, la última vez invitado por el gobierno asiático a una feria internacional que tiene ventas anuales millonarias.
Ante la situación de incertidumbre sobre el destino del Macay, el pintor expresa que “el mexicano hace mucho que perdió la capacidad de protesta, ojalá que esto no sea un mal ejemplo más”.
“La cultura debe perseverar siempre en una sociedad, más en tiempos revueltos como el actual”.
Externa que el arte y la cultura son las expresiones más grandes del espíritu humano, y por ello hay que defender los espacios donde se manifiestan.
Cuestiona la “actitud pusilánime” del gobierno estatal, que ni por voz propia del Ejecutivo ni a través de la Secretaría de la Cultura y las Artes ha compartido su postura respecto al cierre o la permanencia del Museo de Arte Contemporáneo.
