Con motivo de que 2025 fue declarado por el papa Francisco como Año Jubilar para la Iglesia católica, el sacerdote Mario Cervera Ancona impartió anteanoche una plática en la que explicó el significado del jubileo.

La conferencia, titulada “Instrucción pastoral sobre el Año Jubilar”, tuvo lugar en el Santuario del Divino Niño, en la colonia Pacabtún y contó con la presencia de feligreses de distintas edades.

En la charla, el padre Cervera explicó que este jubileo es de carácter ordinario y se realiza cada 25 años, desde que en 1300 fue convocado por primera vez por el papa Bonifacio VIII.

“El Año Jubilar ordinario tiene como característica proclamar el perdón”, indicó el sacerdote, para luego recordar que el tema de este año es la esperanza. Asimismo, dijo que un elemento fundamental del Jubileo es la indulgencia plenaria, la cual está relacionada con el perdón, y que el Año Jubilar es para perdonar. “Las indulgencias plenarias borran toda la mancha de la culpa cometida por el pecado, dejando el alma dispuesta, purificada, para entrar inmediatamente al cielo”.

Añadió que las indulgencias plenarias sirven para liberar a los fieles de la pena eterna. Ésta es resultado del pecado grave que priva de la comunión con Dios y, por lo tanto, nos hace incapaces de pasar la eternidad con Él.

En tanto, la pena temporal es consecuencia del pecado venial o mortal que se ha de purificar en esta vida o después de la muerte en el purgatorio.

Eso dio pie para hablar de los pecados que, advirtió, son un rechazo al amor de Dios, y que el éxito del “chamuco” en este siglo XXI es que muchos piensan que nada es pecado.

Para ganar la indulgencia plenaria, subrayó, no es nada más rezar o estar entrando y saliendo por Puertas del Perdón, sino que hay cumplir los siguientes requisitos: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por los intereses del Papa, acto de contrición perfecta y ejecutar una obra de caridad o piedad enriquecida con la gracia de la indulgencia.

Sitios jubilares

Ahora bien, continuó el padre, este año la Penitenciaría Apostólica establece tres modos para obtener indulgencia plenaria jubilar: en las sagradas peregrinaciones, en las visitas a los lugares jubilares y en la práctica de las obras de misericordia y de penitencia.

En la Arquidiócesis de Yucatán se recomienda peregrinar a la Catedral de San Ildefonso, a los santuarios diocesanos del Divino Niño Jesús (Pacabtún), Nuestra Señora de Guadalupe (San Cristóbal) e Inmaculada Concepción (Izamal), y a las parroquias del Cristo de la Transfiguración (Chumayel), El Señor de las Ampollas (Kinchil), Los Santos Reyes (Tizimín) y el Sagrado Corazón de Jesús (colonia Alemán), esta última durante la novena patronal por el 350o. aniversario de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús.

Al visitar esos lugares es importante participar en cualquiera de las siguientes actividades: misa, misa ritual para conferir los sacramentos de iniciación cristiana o la unción de los enfermos, la celebración de la Palabra de Dios, la Liturgia de las Horas, el viacrucis, el rosario mariano, el Himno Akathistos o en alguna celebración penitencial que concluya con la confesión individual de los penitentes.

El padre concluyó diciendo que la indulgencia plenaria no debe entenderse como una negociación con Dios “donde yo ‘pago’ y ahora Él me debe el cielo”.— IVÁN CANUL EK

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