Al frente, Libia Novelo Domínguez, y, detrás, Elsa Sarti Gutiérrez, el padre Ignacio Kemp Lozano y Esperanza Bernés Rivera, en el desayuno de La Casa Hogar para el Desamparado
Al frente, Libia Novelo Domínguez, y, detrás, Elsa Sarti Gutiérrez, el padre Ignacio Kemp Lozano y Esperanza Bernés Rivera, en el desayuno de La Casa Hogar para el Desamparado

La Casa Hogar para el Desamparado, A.C., conocida como El Buen Samaritano, entregó ayer un reconocimiento a Esperanza Bernés Rivera, quien fue tesorera y representante legal de esta obra durante 10 años.

El padre Ignacio Kemp Lozano, asesor y fundador de la obra, entregó el diploma a la dama voluntaria, quien cedió la estafeta de la tarea a Elsa Sarti Gutiérrez.

Libia Novelo Domínguez, presidenta del Patronato, atestiguó el acto realizado en el marco de un desayuno en la residencia de la familia González Cáceres.

Esperanza Bernés consideró que el evento se trataba de una especie de despedida. “Ya estuve 10 años en esta magnífica obra y es momento de hacer relevo de funciones”, declaró.

Elsa Sarti ocupará dicho cargo pero Esperanza Bernés seguirá colaborando en la obra brindando asesoría.

La Casa Hogar para el Desamparado, ubicada en el kilómetro 23.5, al lado de Cottolengo, fue creada para gente que vive en la calle y los parques, que no tiene un lugar donde pernoctar ni bañarse, explicó.

La obra fue creada a fin de elevar la calidad de vida de las personas sin hogar, a las que se acoge con amor, con cariño. “El Buen Samaritano es una obra de amor totalmente”, dijo Bernés.

El albergue funciona de las 6 de la tarde a las 7 de la mañana del día siguiente. Allí se recibe a cualquier persona en la indigencia y se le brinda ropa limpia, baño y cena, un lugar cómodo para dormir y el desayuno del siguiente día. Algunos se quedan más días si se encuentran enfermos.

El servicio es gratuito. El Buen Samaritano se sostiene gracias a los donativos de la sociedad en general y las empresas, además de que los gobiernos municipal y estatal brindan apoyos.

La Casa Hogar para el Desamparado fue fundada el 25 de julio de 2015 y los primeros huéspedes llegaron el 8 de septiembre siguiente: Justino, ya fallecido, y Jorge.

En estos 10 años ha atendido a unas 9,000 personas; el espacio tiene capacidad para 30 a 35 personas.

“No averiguamos qué les ha pasado en la vida, solamente los ayudamos, somos un grupo de personas del Patronato y hay personas voluntarias, sin ellas no podríamos hacerlo”.

Además, durante el año se realizan rifas, un torneo de pesca en julio, convivios, campañas de redondeo en comercios y otras actividades para recaudar fondos, ya que el gasto es fuerte.

Libia Novelo recordó que la asociación brinda apoyo a las personas que no tienen techo. “A las personas les molesta ver al ser humano en estas condiciones, sucios, sin comer y los ignoran; pero nosotros buscamos el bienestar de la persona”.

El padre Ignacio Kemp subrayó que El Buen Samaritano surgió para hacer un mundo mejor.

“Esta obra ayuda a las personas que son invisibles para la sociedad”; los voluntarios, como fieles católicos, brindan la atención, por eso se llama El Buen Samaritano.

“Jesús es el buen samaritano y eso es lo que hace el Samaritano: levantar a la gente que no tiene familia, que está herida”.

Elsa Sarti Gutiérrez, quien desde ayer es la tesorera del Patronato, expuso que es difícil ocupar el lugar de Esperanza Bernés y lo asume con mucho compromiso.

Planea dar continuidad a su labor, pero también buscará áreas de mejoras para establecer un plan de acción partiendo de lo bueno que hizo la tesorera saliente.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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