Son muchos los retos que afrontan los creadores teatrales para realizar su labor, principalmente conseguir recursos para realizar montajes y giras, así como atender aspectos de movilidad; sin embargo la pasión que sienten por el teatro los hace desafiar los inconvenientes.

Así salió a relucir en la mesa panel “Retos y desafíos de la creación escénica en Iberoamérica”, que se realizó ayer en la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY), como parte del VII Festival Internacional de Monólogos Casa Tanicho.

Ante un numeroso público integrado por alumnos de la Licenciatura en Teatro de la UNAY, los ponentes provenientes de varios países compartieron sus experiencias.

Germán Romano, de Jujuy, Argentina, dijo que su país es tremendamente teatrero y hay muchas producciones independientes, eje central del desarrollo en la materia.

Indicó que la clase social a la que se pertenece permite hacer más o menos cosas, ya que define cuántos recursos se tienen para producir.

Habló del avance del tiempo y cómo en algún momento ellos fueron los jóvenes revolucionarios, los que querían cambiar las cosas, dar un giro al teatro, innovar, y de pronto son los viejos de este medio.

Señaló que, sin embargo, se puede innovar incluso desde lo clásico con amplitud intelectual, sensibilidad social y relación con el entorno.

“Con el tiempo pasan cosas que nos cambian y en ese lugar creativo tratamos de generar un nuevo impacto, algo que nos represente y a la vez sea innovador”.

Resalta que conseguir recursos es el mayor problema, pues hay poca sensibilidad para entender el papel que juega el teatro, y la búsqueda de recursos es desgastante.

Dijo que no basta salir a hacer teatro con los recursos que se consiguieron, ya que de nada sirve tener buenos productos que nadie ve, por lo que también hay que aprender a colocarlos, a darles una vida larga.

Mucho teatro

Bruno Gullo, bufón, músico, intérprete y productor teatral, quien participó de manera virtual desde Madrid, afirmó que el teatro une a las personas de una manera que no lo hace otro arte.

Compartió que Madrid es una ciudad que sí tiene muchos recursos y apuesta más por el teatro.

Una propia

En su caso confía mucho en las compañías y ha trabajado con varias, pero subrayó que es importante crear una propia, porque hay temporadas bajas en las que se necesita de esa plataforma.

Consideró que Yucatán, y Mérida en particular, están apostando por el teatro.

Destacó la importancia de saber relacionarse con los demás para crear públicos y que haya personas que paguen por lo que han hecho.

Citando al dramaturgo Fernando Arrabal, expresó que el teatro siempre está en crisis, si no, no sería teatro.

Contó que en la capital española pueden hacer circuitos de 70 a 90 funciones al año, y les pagan bien, pero si se quiere vivir del arte hay que saberlo vender.

“Lo más bonito es la creatividad. La libertad de contar nuestra historia sin ningún tipo de límite”.

Beatriz Salas, productora y gestora cultural de Sonora, explicó que son muy distintos los retos de los creadores sonorenses en comparación con los de los yucatecos y de otras partes del país, por las distancias geográficas que caracterizan a su estado. Esto tiene que ver no solo con la generación de públicos, sino con la coexistencia con el narco.

En las giras que hacen en el territorio los detiene la policía, pero en realidad son personas de cárteles que los cuestionan adónde van y de dónde vienen.

Afrontan también a hurtos en los espacios independientes y de gobierno.

Señaló que el amor al arte y las alianzas con los espacios independientes los mantienen a flote.

Para ella es importante saber cómo gestionar los recursos y, cuando tienen que salir de la ciudad, cómo mover lo que tienen.

Pero algo que considera también trascendental es que los gobiernos volteen a ver al teatro, para que los presupuestos no se sigan diluyendo, como se ha visto en los últimos años.

Carlos Sarmiento, director escénico y dramaturgo originario de Cuba y radicado en Yucatán, apuntó que para él uno de los retos más grandes ha sido encontrar una nueva familia teatral.

Llegó de Cuba luego de dejar a la compañía que acababa de formar y no conocía a ningún actor en Mérida, así que al inicio se dedicó a trabajos ajenos a las artes.

Más tarde creó Mitos Teatro y montó su primera obra en Yucatán, “Tráfico”, un monólogo. “Cuando me preguntan porque elegí a (John) Hristo para hacer la obra, les contesto que era el único actor que conocía en ese momento. Trabajamos mucho, hemos crecido como compañía y montado tres espectáculos”, apuntó.

Otro reto ha sido cobrar un salario justo a sus exigencias como director. Confesó que cómo vender sus obras es algo que aún explora.

Enfatizó que le interesa hacer el teatro que quiere y que sea redituable en taquilla para seguir produciendo. “Hay que mostrar un producto con el que el público se sienta motivado a acudir al teatro”.— Iris Ceballos A.

Festival Internacional de Monólogos Casa Tanicho

Ayer se llevó al cabo una mesa panel sobre creación escénica en Iberoamérica en la UNAY.

Otros participantes

En la mesa panel también participaron María de los Ángeles Marcet, dramaturga, directora escénica y clown de Mar del Plata, Argentina; Luis Ángel Batista, actor de teatro, series, telenovelas y cine, y Abril Góngora, actriz y directora escénica de Yucatán.

Aspectos

Todos ellos plantearon sus puntos de vista sobre los desafíos de la creación escénica, la posibilidad de vivir solo del arte, el crear a pesar de las limitaciones y el seguir aportando pasión a lo que hacen.

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