• El presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán (extremo derecho de la imagen), da la bienvenida a los concelebrantes: presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel y monseñores Mario Medina Balam, obispo auxiliar; Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa, y Ariel Torrado Mosconi, obispo de la diócesis de Santo Domingo

En una ceremonia llena de recuerdos, de plegarias a Dios para mantener un corazón puro y de gracias al Creador por conservarlos fieles, el arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, y el presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel celebraron anoche el 37o. aniversario de su ordenación sacerdotal en el Aula Magna del Seminario Conciliar de Yucatán.

Como parte de la costumbre de la celebración del aniversario, el prelado y el presbítero portaron las casullas con las que fueron ordenados el 12 de enero de hace 37 años junto con José Luis Sobrino Navarrete y Juan Pablo Mex y Caamal, ambos fallecidos.

La misa, que fue ofrecida por las vocaciones sacerdotales, se celebró en la casa en donde se formaron sacerdotes monseñor Patrón y el padre “Manito”, quien es párroco de San Francisco de Asís de Conkal.

En la homilía, el padre “Manito” dijo que para todos los sacerdotes regresar al Seminario es siempre una bocanada de oxígeno vocacional. “En esta casa crecimos, en esta casa nos formamos, en esta casa se ha fomentado nuestra vocación”.

El sacerdote recordó los encuentros vocacionales en segundo año de secundaria, que los reunía quincenalmente.

Compartió un hecho que fue muy importante en su vocación cuando estaban en primero o segundo año del Seminario Mayor. Un sacerdote español los visitó y sostuvo una plática con los estudiantes. Luego se le pidió que compartiera algún pensamiento bíblico que ayudara a los seminaristas a fortalecer su vocación, a esclarecer y luego alimentarse. El sacerdote extranjero evocó una frase del Salmo 50, la cual, dijo, era para toda vocación, no solamente para las sacerdotal, pues decía que para cualquier camino que se elija en la vida conviene tener un corazón puro. Un corazón puro es un corazón que se esfuerza en escuchar a Dios aunque a veces sea un poco difícil.

“‘Teniendo un corazón puro el camino se hace más fácil’, palabras más palabras menos, esto fue lo que dijo”, compartió el sacerdote.

“Y recuerdo después, ya ordenado, durante mi primer año de vida sacerdotal, en la parroquia de Ticul, tenía que solucionar un problema, tomar una decisión muy importante y vine a visitar a don Manuel Castro Ruiz, de feliz memoria. Aquí él tenía su habitación y le conté el problema. Sin saber aquello que había conversado con el sacerdote español, el arzobispo Castro me repitió casi lo mismo: ‘Solo con un corazón puro puedes decidir bien’. Un corazón puro es aquel corazón que de la mano de Dios puede decidir correctamente a lo largo de los 37 años de vida sacerdotal”.

“El camino vocacional será cada vez un mayor reto, una mayor alegría, una mayor ilusión; pidamos todos a Dios nuestro Padre que los sacerdotes nos enamoremos con un corazón puro de nuestra vocación”, expresó.

En su turno, el arzobispo Jorge Carlos Patrón compartió que un corazón puro escucha el amor de Dios.

El prelado exhortó a no extraviar el corazón puro. “¿Qué sucede cuando viene una situación difícil, cuando no encontramos luz? Vivimos tormenta de fe, tormenta de duda, dudamos del amor de Dios, dudamos de su bondad, dudamos de sus planes, pero Él dice que no duden ‘porque ustedes han visto mis obras’”.

“Sin Dios es imposible cualquier vocación”, aseguró. “Nadie puede mantener un corazón puro sin Dios”.

Indicó que al visitar el Seminario lo primero que hace es ir a la capilla y rezar frente a Nuestra Señora del Rosario. “Desde que somos pequeñitos, en todas las vocaciones cristianas lo único que hay que hacer es descubrir que ese corazón puro, ese corazón de Dios, fue dado en el Bautismo”.

En el inicio de la misa, el padre Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar, dio la bienvenida a monseñor Patrón y al padre Jorge Carlos Menéndez. “Solo quiere decirles que el padre ‘Manito’ fue mi maestro de Moral y continúa dando clases a los seminaristas”.

Añadió que monseñor Patrón fue su rector y aseguró en tono de broma que “esos cabellos canos que tiene, yo de los saqué… no todos, unos poquitos”, lo que motivó la risa de los asistentes.

Los obispos Mario Medina Balam, auxiliar de Yucatán, y Ariel Torrado Mosconi, de la diócesis de Santo Domingo, de Argentina, concelebraron con el arzobispo Patrón y el padre Menéndez, además de los sacerdotes integrantes del equipo formador del Seminario.

Al final de la misa de acción de gracias se repartieron galletas y aguas naturales a los asistentes.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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