México ocupa un lugar privilegiado en la lista de sitios que son patrimonio mundial, lo que le ha dado una nueva vocación y fomentado el turismo en sus ciudades, expuso la doctora Alma Pineda Almanza en la jornada final, ayer, del I Congreso Internacional “Conservación del patrimonio cultural-natural y desarrollo urbano-territorial”, en la Facultad de Arquitectura de la Uady.
Las ciudades novohispanas, recordó, tenían una vocación determinada por su geografía, como cerros, lagos y ríos, y con el tiempo ésta ha cambiado por las transformaciones de la población, que ahora se compone de turistas, hipsters, nómadas digitales y la Generación Silver, entre otros.
Pineda, profesora investigadora de la Universidad de Guanajuato, es arquitecta, doctora en Artes y restauradora de monumentos.
En su ponencia “Idealismo y realidad en la determinación de usuarios de las zonas patrimoniales: Del habitante local al nómada digital”, se refirió a la situación que vive la ciudad de Guanajuato ante la llegada de turistas que se han convertido en habitantes.
Las ciudades no están planeadas para recibir a los nuevos habitantes, admitió; los recientes “planes de manejo” de los gobiernos municipales están dirigidos al beneficio del turismo; la vivienda en renta es sustituida por la vivienda de alquiler de lujo o Airbnb; los habitantes locales son sustituidos en los centros históricos por extranjeros, lo que fomenta la gentrificación; algunas personas ya reaccionan ante los visitantes con actitudes xenofóbicas porque no hablan español o pretenden cambiar las costumbres.
El principal problema, dijo la doctora Pineda, es el desastre urbano que representa la descompensación de la vivienda al ser sustituida por alquileres temporales, al igual que el descontrol en el pago de impuestos y los permisos de trabajo.
Por otro lado, indicó que este fenómeno hace surgir nuevos servicios para atender las necesidades de los turistas, como restaurantes veganos, aunque también se encarecen los servicios, entre ellos de las cafeterías.
La investigadora explicó que Guanajuato es una ciudad con vocación estudiantil, pues ahí se encuentra el edificio central de la universidad estatal; administrativa, por ser capital y lugar de asiento del Poder Ejecutivo, y minera. “A las 4 de la mañana aún se ve a personas con casco que salen de la mina, todavía se ve a estudiantes; sin embargo han sido expulsados del Centro”.
“Esas señoras viudas que rentaban sus cuartitos a estudiantes los arreglaron mejor para rentarlos como Airbnb y eso ha sido una tragedia”, lamentó.
“Los estudiantes siguen ahí porque tenemos el campus mayor de la Universidad de Guanajuato, pero se han ido a la periferia o viven en la nueva zona de crecimiento de la ciudad, así que los extranjeros son los nuevos habitantes de los centros históricos”, indicó.
“En Guanajuato hay estadounidenses, canadienses y españoles, entre otros que llegaron para vivir su jubilación. En algún momento la Universidad de Guanajuato estuvo contratando a muchos doctores y venían extranjeros por las plazas. Tenemos una población muy internacional y otros nacionales que van por trabajo”.
“Tenemos otros grupos también muy interesantes: los hipsters, la Generación Silver y los nómadas digitales, que empiezan a tener una presencia importante tanto en San Miguel de Allende como en Guanajuato, y otros tipos de usuarios relacionados con el turismo”.
Hay, agregó, un grupo de indígenas de Guerrero que se trasladó a Guanajuato y que está relacionado con denominaciones religiosas como los Testigos de Jehová.
La doctora Pineda señaló que los hipsters constituyen una tribu urbana que data de la década de 1940. “Los vemos cuarentones, cincuentones, con su perrito, sus modas, en los cafés. Son vegetarianos y veganos y esto de alguna manera va transformando los usos de la ciudad porque se van generando ese tipo de restaurantes”, apuntó.
El fenómeno de los nómadas digitales cobró fuerza a raíz del confinamiento por el Covid-19 y, como en ese tiempo México no cerró sus fronteras internacionales, muchos extranjeros llegaron a ciudades del país.
“No tienen hijos, algunas veces vienen en pareja o a veces se emparejan en Guanajuato y luego se van, prefieren viajar con pocas cosas. Ellos pueden pagarlo porque ganan en dólares”.
“Llama la atención que Ciudad de México sea uno de los lugares que están en el ‘top ten’ (de preferencias) porque, a pesar de que se tiene la idea de que México es violento e inseguro, realmente están felices”.
“La Generación Silver llega a Guanajuato porque es un lugar cultural, cómodo, bonito para jubilados mayores, muchos de ellos empresarios, otros simplemente con buenas pensiones que pueden darse lujos”.
La investigadora advirtió que una consecuencia de este fenómeno es la pérdida de costumbres y tradiciones. “Por ejemplo, en San Miguel de Allende pasaba un señor con su burrito que vendía leche bronca en litros pero a los norteamericanos les molestaba; lo mismo con la señora que vendía nopales o tortillas”, expuso.
“Entonces, han hecho que ese tipo de comercio tan popular, tan tradicional, sea expulsado del Centro”.
También se quejan de que las campanas suenan muy fuerte y del canto de los gallos, entre otras cosas, lo que conduce a “una descompensación entre la vivienda del Centro Histórico y la nueva de las personas que fueron ‘expulsadas’” de esa zona.— Claudia Sierra Medina
