Una servidora no es “trumpista” —como llaman a los seguidores de Donald Trump— pero, viendo por la televisión la toma de posesión de la presidencia de los Estados Unidos, pensé que él, con toda la energía, salud, reconocimiento social y riqueza que tiene no tenía por qué entrar a esos mares turbulentos que es la política.
Me llama la atención su puño cerrado yendo hacia lo alto, que es un distintivo del que ya es el número 48 que llega a la presidencia de Estados Unidos. Para Trump es su segundo período siendo ya, persona longeva.
Hay diferentes tipos de política, como podría ser la fiscal, la económica, la educativa, o la política pública, que son las acciones de gobierno que busca cómo dar respuestas diversas a lo que demanda la sociedad.
Y me pregunto si lo que le faltaba a Trump era el poder. Y me contesto que así es, pues tiene todo lo que un ser humano desearía en todo el sentido de la palabra. En su medio tenía un tipo de poder pero ahora, para él, el poder es absoluto.
Todos sabemos muy bien lo que es la política y lo que significa: garantizar, entre otras cosas, el bien común.
Veremos cómo se desarrolla esta segunda etapa de Trump en el poder. ¿Será el mismo Trump de la primera vez que llegó a la casa Casa Blanca? Ya lo veremos.
