Un repaso de la palabra suicidio desde la Antigüedad, cuando no se usaba ese término, hasta la actualidad, la forma en que se veía este acto en el pasado y en la época actual, y el abordaje del suicidio en la literatura fueron parte de la charla que ofreció la escritora Karla Marrufo Huchim en el Centro Cultural Lorca, en Cholul.
“Bajar con gusto al Hades. Representaciones del suicidio en la literatura” es el nombre de la plática que la autora encabezó la tarde del sábado, como parte del programa “Los sitios que inventamos”, que trata de la imaginación literaria y en cada sesión expone un tema de interés social y cómo se representa en los libros.
Esta vez la temática es el suicidio y con la charla del sábado dio comienzo la tercera temporada del programa. Cada temporada dura un semestre y ya se lleva un año de las actividades. En ediciones pasadas han hablado sobre las representaciones de los animales en la literatura, desde el punto de vista de su relación con los seres humanos; también, la muerte, la ciencia, la ficción y las ciudades distópicas.
En la sesión del sábado, Marrufo hizo un repaso de la palabra suicidio, cuyo empleo es bastante reciente.
Karla Marrufo contó que Platón usaba distintas frases o formas de enunciar el suicidio, como “darse muerte a sí mismo”, “producirse el bien por su mano” y “bajar con gusto al Hades”, pues no fue sino en el siglo XVII cuando la palabra suicidio comenzó a emplearse.
“En la Edad Media y el Renacimiento, y por muchos siglos después, el suicidio era un acto de honor y no tenía toda la carga negativa de ahora”, recordó.
“Culturalmente, en esos tiempos era una forma en la que la persona o personaje permanecía honorable”.
Habló también del culto romano al suicidio en el imperio de Nerón y del período específico de la modernidad, cuando se acompañó de conceptos como individualismo, lo que ya manifiesta la carga de enfermedad mental.
“Mal del siglo”
Precisó que en el siglo XIX no se hablaba de depresión (muy vinculada al suicidio), sino del “mal del siglo”, y era una época en que las personas, sobre todos los adultos jóvenes, tenían un ánimo generalizado de desesperanza y desilusión respecto al porvenir y la vida, y esto tuvo representaciones literarias.
Al abordar el siglo XX se centró en la poeta Sylvia Plath y el libro que inspiró “El dios salvaje” de Al Álvarez, un ensayo sobre el suicidio, que el autor británico escribió luego de que su amiga falleciera.
En el contexto más actual, Marrufo se valió de tres obras literarias para la reflexión sobre el tema: “Pizzería Kamikaze” del iraní Etgar Keret, la cual fue llevada al cine, por lo que también compartió un avance de la película; “Suicidios ejemplares”, del español Enrique Vila-Matas, lo que dio la pauta para la lectura de sus cuentos, y “Pequeñas desgracias sin importancia”, de la canadiense Miriam Toews, de cuya obra también se leyeron algunos fragmentos.
Karla Marrufo, mediante la actividad, planteó cómo se relacionan la vida y la muerte con la depresión, y las maneras “juguetonas” de representar la muerte en lo literario.
Durante los siguientes seis meses el programa continuará con el abordaje de otros temas. Las sesiones tienen lugar una vez al mes. El calendario se puede consultarse en el perfil en Facebook e Instagram del Centro Cultural Lorca.
La actividad es para cualquier persona mayor de edad. Contribución sugerida de $50.— Iris Ceballos Alvarado
