• Sobre estas líneas, la hermana María de los Ángeles Moreno, misionera del Espíritu Santo, recibe las muestras de afecto de la comunidad de Cristo Rey; a la derecha, el párroco Emir Pérez Cabrera da la Comunión

La comunidad de la parroquia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe-Santuario del Divino Niño Jesús vivió con emoción y gratitud la misa celebrada en acción de gracias y como despedida por los cinco años de servicio de la hermana María de los Ángeles Moreno, misionera del Espíritu Santo, quien concluirá su labor pastoral en el lugar para iniciar una misión en otro.

La celebración fue presidida por el padre párroco Emir Efraín Pérez Cabrera, quien anteanoche dedicó sus oraciones a la hermana y destacó su incansable entrega y vocación.

El Evangelio, tomado de San Marcos, fue un pasaje en el que Jesús, rodeado de una multitud, recibe la noticia de que su madre y sus hermanos estaban buscándole. Ante esto, Jesús responde que sus verdaderos padres y hermanos son aquéllos que están ahí cerca de él y que hacen la voluntad de Dios.

En la homilía, el sacerdote explicó cómo este pasaje ha sido malinterpretado por algunos grupos, que han intentado minimizar la figura de la Virgen María.

Sin embargo, destacó, más allá de cualquier interpretación errónea, este momento subraya el inmenso amor que Jesús tiene por su madre y, a través de ella, por todos nosotros, revelando que no existe un amor más grande que el que Él tiene por su madre y por sus discípulos.

Después de su mensaje, el padre Emir elevó una oración especial por la salud de la hermana María de los Ángeles, deseándole que continúe su servicio con el mismo fervor en cualquier lugar al que el Señor la lleve, siempre fiel a su vocación y al amor por Dios Padre.

Al finalizar la celebración eucarística, se formaron largas filas para abrazar y despedir a la hermana María de los Ángeles. Los feligreses, visiblemente emocionados, expresaron sus sentimientos de cariño y agradecimiento con frases como: “¡Dios la bendiga!”, “¡La vamos a extrañar!” o “¡No nos olvide! ¡Gracias por tanto!”.

La despedida fue tan emotiva que causó lágrimas y risas entre los asistentes, incluso después de que se cerraron las puertas del templo y las luces fueron atenuadas, los amigos y compañeros de la hermana siguieron formándose en filas para abrazarla.

La hermana María de los Ángeles, conmovida, agradeció a todos los presentes por su apoyo y les pidió que continuaran orando por ella, para que Dios la acompañe en su nueva misión.

La noche cerró con un ambiente de afecto y gratitud, en medio de algunas fotografías que los compañeros de catequesis pidieron como recuerdo de su presencia, antes de retirarse del templo en el que sirvió con dedicación durante 5 años y 5 meses.

La comunidad de Cristo Rey no olvidará lo que la hermana María de los Ángeles dejó en sus corazones. “¡Dios la bendiga y que su misión continúe siendo un faro de luz y amor para todos!”, se escuchó como comentario final a la hermana.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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