Artistas presentes en la exposición “Amazonia contemporánea” en Madrid. Naturaleza, espiritualidad y psicodelia recorren la exposición que se inauguró ayer y que reúne una selección de obras de creadores de esa región, pertenecientes a la Colección Hochschild Correa-Perú
Artistas presentes en la exposición “Amazonia contemporánea” en Madrid. Naturaleza, espiritualidad y psicodelia recorren la exposición que se inauguró ayer y que reúne una selección de obras de creadores de esa región, pertenecientes a la Colección Hochschild Correa-Perú

MADRID (EFE).— Naturaleza, espiritualidad y psicodelia recorren la exposición que se inauguró ayer en Madrid con una selección de obras de artistas de la Amazonia peruana en las que conviven “pasado, presente y futuro”, en palabras del consultor curatorial de la colección Hochschild Correa, Luis Pérez-Oramas.

“Amazonia contemporánea. Colección Hochschild Correa-Perú” es el título de la muestra, que refleja el buen momento creativo por el que atraviesa este territorio que despierta un interés generalizado, como lo comprueba el hecho de que será tema central de la edición de este año de la feria internacional de arte de Madrid Arco.

“La Amazonia es el pulmón del planeta, un océano vegetal antiquísimo y lleno de pasado, pero también lleno de presente y de futuro porque sin pulmones no hay futuro”, dijo Pérez-Oramas, consultor de una colección de más de 3,000 piezas de arte, entre las que se han seleccionado 80 para la exposición, que se podrá ver hasta el 6 de abril en el Museo Lázaro Gardiano.

Para demostrar hasta qué punto el arte de la Amazonia puede ser inspirador en el momento actual, el comisario Christian Bendayán eligió obras recientes de artistas vivos reconocidos, como Sara Flores, maestra del arte “kene”, que, a través de patrones geométricos, refleja la cosmovisión de la comunidad shipibo-conibo y la lleva a nuestros días.

El arte de Flores se ha popularizado gracias a su participación en el proyecto “Dior Lady Art 2025”, en el cual reinterpretó el icónico bolso Lady Dior, con una fusión de moda contemporánea e indígena.

“En la selección se ha priorizado el arte contemporáneo”, subrayó Bendeyán, “pero también hemos incluido algunas piezas anteriores para realizar un breve repaso histórico y saber de dónde venimos”.

La obra más antigua de la exposición es un óleo de 1919 que refleja el esplendor colonial de Iquitos en la época del la fiebre del caucho.

Junto a esta pintura de Otto Michael, una obra de Santiago Yahuarcani muestra la otra cara de la moneda: el alto precio que pagaron las comunidades indígenas por las ansias extractivistas, tanto durante el bum del caucho como posteriormente con el petróleo, la tala o la minería ilegal.

Tras esta introducción histórica, la muestra se adentra en nuestros días con obras como la serie “Chomos voladores”, en la que Agustina Valera utiliza la cerámica para narrar el viaje astral de la ayahuasca.

La obra de Valera “nos conecta con la espiritualidad y la estrecha relación con el medio ambiente de los shipibo-conibo, en un momento en el que el mundo tiene carencia de espiritualidad y de contacto con la Naturaleza”, según Bendayán.

Además, añade, permite “entender el arte indígena como algo más que artesanía”.

En la misma línea se inscribe la bordadora Chonon Bensho, una artista emergente dentro de la comunidad shipibo-konibo especializada en el arte textil y pintura, que integra en su obra arte indígena elementos pop y realismo social, creando piezas que navegan entre dos mundos sin perder su esencia shipibo-konibo.

La muralista Olinda Silvano también enlaza el pasado y el presente en piezas que hablan de “la energía y la magia, los ríos y animales de la amazonía” y de la “resistencia y resilencia” de los indígenas obligados, como ella, a emigrar a Lima, y que luchan porque su realidad urbana sea compatible con sus tradiciones y sus creencias.

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En la exposición en Madrid también participan Otto Michael y hay una obra de Santiago Yahuarcan.

Otros artistas

Agustina Valera utiliza la cerámica para narrar el viaje astral de la ayahuasca; la bordadora Chonon Bensho es una creadora emergente de la comunidad shipibo-konibo especializada en el arte textil y pintura, y Olinda Silvano es muralista.

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