En estos días tuve un pequeño dilema: hoy es mi cumpleaños y quería comprarme un vino como autorregalo.

Fui a la tienda de vinos a la que siempre voy, pero no lo tenían. Una persona me solicitó ayuda para encontrar un vino, fui a buscarlo y, ¡oh sorpresa!, había un revoltijo en los anaqueles, las botellas no estaban en su lugar.

Me retiré triste y decepcionado, pero me puse a pensar cómo se puede escoger un buen vino en un supermercado cuando no le dan la importancia que tienen: además de tener cientos de etiquetas, no ponen (al menos en este súper) la debida atención y cuidado de las etiquetas y las marcas.

Encontré muchas etiquetas rasgadas (señal de maltrato a las botellas) y el 90% de las mismas paradas.

En movimiento

Otra de las cosas que le sucede a esos vinos es que están sujetos a constantes movimientos de desplace y eso perjudica mucho al vino, ya que los movimientos constantes hacen que el líquido se “estrese”, lo que hace que comience a evolucionar más rápido y, al paso del tiempo, termine siendo un vinagre balsámico caro.

La regla para los vinos debe ser que no se muevan en ninguna circunstancia. Mientras menos movimiento dentro del lugar tengan es mucho mejor.

Si ponen los vinos jóvenes y de rápida rotación de pie para que salgan a la venta, los que tienen taparrosca también podrían estar parados, ya que como son jóvenes no les afecta estar así.

Otra de las cosas importantes es el año de la cosecha: muchas veces hay vinos blancos a los que dejan durante muchos años allí (acabo de ver un sauvignon blanc de 2016 con un color ambarino) y la curva de evolución en un vino blanco joven no pasa de tres años. En cambio, para los vinos tintos, si están en excelentes condiciones de guarda, pueden durar siete o más años, dependiendo de los factores de no moverlos, de guardarlos en lugares refrigerados e inclinados, etcétera.

Un punto importante y a favor de algunos supermercados que muestran su preocupación por cuidar el producto es que colocan además un sommelier de planta que te va indicando cuál vino elegir. En cambio, en algunos lugares la gente va y se sirve en total desconocimiento de las marcas, de los países y de los contenidos.

Su “estrategia”

Estando en este citado supermercado me acerqué a un par de personas que estaban en esos minipasillos intentando ver qué compraban y me confesaron que aman tomar vino semanalmente.

Me dijeron que su estrategia para escoger vinos consiste en elegir el que tenga una “etiqueta bonita y no muchas letras”.

Eso queridos amigos es algo de falta de información, dada la cantidad de ofertas que tienen los supermercados, sin ningún tipo de información adicional en letreros que digan con qué acompañan o, como les decía en los párrafos anteriores, con la asesoría permanente de alguien en piso para poder vender más.

Como consumidor, si alguien se acerca muy amablemente a brindarme más información de los vinos que estoy comprando, quizá me enamore y me lleve una segunda o tercera botella.

Aprovechando que hoy es mi cumpleaños, me dispongo a beber un buen malbec con un filete Wellington, relleno con champiñón y un paté de cerdo, una delicia que amo cocinar, y como no todos los días se cumplen 60 años siento que lo disfrutaré. Hasta la semana que viene.

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