El cambiar las narrativas y enseñar a los niños, desde los años de la primaria, la importancia de la mujer en la sociedad y en las distintas áreas de la vida, incluyendo la científica; el recibir apoyo para la formación académica, la inserción laboral y la jubilación, y el contar con estructuras que permitan a las mujeres desarrollarse en sus profesiones fueron parte de las propuestas que surgieron ayer en la mesa “Trabajo y vida personal, soy mujer y lo he logrado”.
La actividad se efectuó en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia y fue una de varias mesas de trabajo que llevó al cabo la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) para escuchar la voz de las mujeres, en salones del Centro de Convenciones Siglo XXI.
En la mesa “Trabajo y vida personal” se tuvo como moderadora a la doctora Mayra Teresa Trejo Hernández, coordinadora de Ingeniería en Tecnologías Digitales de la Universidad Marista, y como relatora a la maestra en Ciencias Marcela Montero Mendoza, coordinadora del programa “Esmodelo” de Espacios Seguros de la Universidad Modelo.
Unas 11 mujeres participaron en la mesa, entre las que se tuvo a profesionales en las área de psicología, agronomía, arquitectura, educación, biología, ingeniería civil y química, y quienes manifestaron sus puntos de vista sobre las buenas prácticas, herramientas y políticas para inspirar y apoyar a otras profesionales a superar obstáculos y alcanzar sus metas personales y laborales sin tener que comprometer su bienestar integral.
Se vertieron varias opiniones sobre el tema, siendo algunas de las ideas centrales el que tener igualdad de oportunidades que los hombres sigue siendo un tema de formación, que debe trabajarse tanto en las escuelas como en la casa, aunado a las transmisión de valores y otras ideas implícitas.
Para ello las mujeres piden más infraestructura para contar con espacios compatibles con la vida laboral y políticas públicas acordes con la consecución de metas, por ejemplo estancias donde los hijos puedan estar seguros mientras ellas realizan sus actividades laborales.
Algunas reflexiones se refirieron al desarrollo como mujeres profesionistas y la encrucijada de tener que decidir qué ver y qué no cuando está de por medio el cuidado de los hijos.
Cuestionaron las estructuras y los procesos vigentes para lograr sus metas profesionales, de ahí que enfatizaran la importancia de formar redes de apoyo con otras mujeres científicas y también como mamás.
Reiteraron lo decisivo que sería contar con estancias o guarderías vespertinas y, en general, estructuras que permitan a las mujeres desarrollarse fuera de casa.
Una de las participantes compartió que el único impedimento que encontró al comenzar a trabajar fue la resistencia de su esposo, que no quería que ella tuviera vida laboral, lo que causó problemas en su matrimonio. En ese sentido, manifestó que hay que enseñarle a las parejas que “son parejas, no sus dueños”.
Las participantes añadieron que se debe incluir la visión femenina en cualquier programa, porque hacerlo es incluir a la sociedad, ya que la mujer es parte de la sociedad en su conjunto, con la que suma esfuerzos.
Otra de las asistentes indicó que esto no se trata de una guerra de sexos, sino de hacer equipo, algo que se pone de manifiesto muchas veces de la mano de los hijos, que suelen ayudarlas si requieren de una foto, una exposición en PowerPoint o un trabajo en Excel, y están dispuestos a colaborar.
También hubo quien destacó lo importante que es el apoyo de los padres para estudiar lo que se quiere, como en su caso, primera de seis hijos que quiso estudiar agronomía y, aunque en principio no querían, los papás terminaron por ser comprensivos y la apoyaron.
“Desde el núcleo familiar se necesita tener la libertad de decisión, y tu pareja debe aceptar eso, que eres pareja, no esclava ni que te compraron”.
“Podemos hacer las mismas actividades que los hombres, no tenemos la misma fuerza física pero sí la inteligencia”, subrayaron.
Otro punto que se abordó fue enseñar a los niños desde los años de primaria la importancia de la mujer en los diferentes sectores de la vida, y que en casa se comience a fortalecer la educación de hijas e hijos, que ellas no estén sometidas a los hombres, y ellos aprendan cuestiones como que el trabajo del hogar debe ser parejo.
Se planteó que se debe hacer ver a las niñas que la ciencia es una opción de desarrollo profesional. “Ser ama de casa está bien si ésa es su decisión. Una opción es ser científica, pero no hay obligación de estar ahí”.
Una de las preocupaciones es el tema laboral, pues la mayor parte de los puestos de notoriedad están cubiertos por hombres, y sus sueldos suelen ser más altos que los de las mujeres. “No es solo igualarlos en el nivel, sino también tener ciertos estímulos, porque hay situaciones que harán que la mujer tenga que transitar un camino más difícil, por el embarazo y el cuidado de los hijos.
Se destacó que se deben garantizar plazas laborales para las mujeres científicas, muchas de las cuales no consiguen insertarse laboralmente a pesar de que están altamente capacitadas.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Desde la niñez
Otro punto que se abordó fue la necesidad de enseñar a los niños desde la primaria la importancia de la mujer en los diferentes sectores de la vida.
La ciencia, una opción
También se abordó el cambio de narrativas para plantear a las niñas que la ciencia es una opción profesional.
