• El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, unge a asistentes a la misa en la Alemán
  • Fieles durante la misa de la Jornada Mundial de Oración por los Enfermos, la tarde de ayer

El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, dijo que una enfermedad que se lleva sin esperanza es una enfermedad sin sentido.

“‘La esperanza no defrauda y nos hace fuertes en la tribulación’. ¡Cuánta verdad tienen esas palabras del Santo Padre para todos nosotros!”, expresó el prelado en la misa de la Jornada Mundial de Oración por los Enfermos que presidió ayer por la tarde en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de la colonia Miguel Alemán.

La misa, que incluyó la unción de los enfermos con óleo santo, se realizó en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, quien es la patrona de los enfermos.

El Arzobispo celebró con los presbíteros Alejandro Álvarez Gallegos, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, y Juan Chicmul Castro.

“Queridos enfermos, tal vez muchos de ustedes han venido año con año a esta celebración y siguen llevando la cruz de la enfermedad”, declaró el prelado al iniciar su mensaje.

“Hay enfermedades cortas, rápidas, mortales, y otras, pesadas por el tiempo tan largo que se tienen que sobrellevar. Pero en ambos casos, un enfermo, si es creyente, se une a Cristo en su Pasión”, aseguró.

“Por estar enfermo si es creyente se vuelve un signo de Cristo, nosotros decimos que donde está el sacerdote está Cristo y es cierto, pero también tenemos que decir que donde está un enfermo está Cristo porque él dijo: ‘Estuve enfermo y me fueron a ver’”.

Añadió que lo mismo sucede con el migrante, el presidiario, el ambiento y el sediento, “Él se identifica y lo dice claramente en el Evangelio de San Mateo capítulo 25, versículos del 31 al 46”.

Una de las tareas primeras que Jesús encomienda a los discípulos es curar a los enfermos. “Hay que entender que el verbo curar tiene también otro sentido, el significado de cuidar. El que cuida está curando a un enfermo, en el sentido en que tiene alguien que lo alimente, alguien que lo auxilie, alguien que esté con él”.

Consideró que la enfermedad se vuelve mucho peor cuando tiene que sobrellevarse la soledad, el olvido, “así es que es una gran acción evangelizadora el estar atentos de los enfermos”.

La Jornada Mundial del Enfermo, que en esta ocasión coincide con el Año Jubilar, “nos ha dado un lema para todos los bautizados que quieran aceptarlo; somos llamados a ser peregrinos de la esperanza y un buen peregrino necesita de la esperanza para poderse animar en el camino, mucho de esto nos enseñan los hermanos migrantes porque llevan esperanza de llegar a cierto lugar y la esperanza de ellos se fortalece en el camino con la oración”.

Para esta Jornada del Enfermo, el Papa dio un lema particular: “La esperanza no defrauda y la esperanza nos hace fuertes en la tribulación”, y es que “una enfermedad que se lleva sin esperanza es una enfermedad sin sentido”.

Luego de la homilía, ungieron a los enfermos con el óleo santo en la frente y en las palmas de las manos de numerosas personas que asistieron a la celebración.

El padre Alejandro Álvarez Gallegos es coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud, Vida y Adultos Mayores.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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