San Pedro Damián fue un monje benedictino y cardenal del siglo XI, conocido por sus rigurosas prácticas ascéticas. La Iglesia católica celebra su fiesta el 21 de febrero.
De acuerdo con Catholic News Agency: “Pedro destacó en la escuela mientras practicaba formas de ascetismo, como el ayuno, el uso de cilicio y largas horas de oración, con un énfasis especial en la recitación de los Salmos. Ofrecía hospitalidad a los pobres como un medio de servir a Cristo y, finalmente, decidió abrazar la pobreza voluntaria a través de la Orden de San Benito”, según da cuenta el sitio web es.churchpop.com.
Hoy en día, San Pedro Damián es ampliamente reconocido como Doctor de la Iglesia, pero ¿sabías que su intercesión se busca para un problema muy común en la actualidad?
Para aquéllos que luchan contra el insomnio, él puede ser el consuelo, ya que conoció bien las dificultades de las noches en vela. Además, comprendía la importancia de mantener la paz interior en tiempos de inquietud.
Aunque no ha sido declarado oficialmente como patrono de los trastornos del sueño (de hecho, no existe uno para estos problemas), su intercesión se busca por dos razones principales.
Primero, la tradición cuenta que este poderoso santo pasaba tantas horas sumido en la oración mientras estudiaba que le quedaba muy poco tiempo para dormir. Esto se convirtió en una especie de penitencia para él.
Otras historias cuentan que su estilo de vida adicto al trabajo lo llevó al insomnio. También se cree que San Pedro Damián obtuvo este título no oficial debido a sus escritos sobre la importancia del descanso en el desarrollo de la vida espiritual.
La oración a San Pedro Damián
Si tienes problemas de sueño, aquí está la oración para pedir la intercesión del santo:
“San Pedro Damián, que sacrificaste el sueño por amor a Dios, comprendes las dificultades del insomnio. Así como enfrentaste largas noches de oración y penitencia, buscando consuelo en la presencia de Dios, te pido que intercedas por mí para que encuentre descanso y paz en la quietud de la noche.
“Ayúdame a entregar mis preocupaciones y ansiedades al Señor y a encontrar consuelo en su abrazo. Concédeme la gracia de confiar en el plan de Dios, como tú lo hiciste, y de experimentar el sueño reparador que mi cuerpo y mi alma necesitan. Que, por tus oraciones, despierte renovado y fortalecido, listo para servir a Dios con un corazón en paz, siguiendo tu ejemplo de fe inquebrantable y dedicación.
“¡San Pedro Damián, ruega por nosotros!”.
