El contratenor e investigador yucateco Emmanuel Pool Castellanos acaba de obtener el doctorado en Música (Musicología) con una tesis sobre tres óperas yucatecas
El contratenor e investigador yucateco Emmanuel Pool Castellanos acaba de obtener el doctorado en Música (Musicología) con una tesis sobre tres óperas yucatecas

El contratenor e investigador yucateco Emmanuel Pool Castellanos acaba de obtener el doctorado en Música (Musicología) con una tesis sobre tres óperas yucatecas de tema maya: “Kinchí” de Gustavo Río, “Xunan Tunich” de Arturo Cosgaya y “Dignidad maya” de Halfdan Jebe. Su tutora principal fue la doctora Consuelo Carredano y su comité tutor incluyó a las doctoras Eugenia Iturriaga y Verónica Murúa y al maestro Enrique Martín Briceño. Fue aprobado con mención honorífica y postulado a la Medalla Alfonso Caso de la UNAM. Su tesis es una muy valiosa aportación al conocimiento del patrimonio musical yucateco, en opinión de Martín Briceño.

Pero terminar la tesis no fue nada fácil para el cantante, ya que no había mucha información y la pandemia limitó su investigación aún más.

“Yo me dedico a estudiar la ópera mexicana, pero cuando empecé a estudiar la maestría, me di cuenta que la del siglo XX era muy poco estudiada y que había muchas obras que se sabía que existían, pero que no había un estudio profundo alrededor de ellas. El lenguaje que más se estudia es el orquestal de autores como Chávez, Revueltas, Moncayo, Galindo, el canon mexicano del siglo XX, que era muy orquestal. Así, lo cantado no se tomaba en cuenta. Hubo creación de obras, pero estas se hicieron una o dos veces y, en muchas ocasiones, ninguna”.

Durante su investigación, Pool se dio cuenta que era muy difícil encontrar partituras e información fidedigna sobre la ópera yucateca.

“En los años de maestría me topé con la investigación de Jesús C. Romero en torno a las óperas hechas en Yucatán, lo que me pareció muy interesante”, cuenta el contratenor al Diario.

“Como contratenor tuve que hacer mucha transcripción y edición, lo cual implicaba que la investigación era normal para mí. Así que, cuando comenzó la pandemia y, casi al mismo tiempo me aceptaron en el doctorado, estaba muy preocupado porque no tenía fuentes documentales y no podía ir a Mérida (vive en Ciudad de México). También estaban prohibidos los vuelos y, además, de todas formas de nada me hubiera servido porque todo estaba cerrado”, explica.

Pero Emmanuel tenía copia de la partitura de una de las óperas “Xunan Tunich” de Cosgaya —regalo de Luz Angélica Uribe—, la tesis doctoral de Mario Quijano Axle y un libro de Enrique Martín Briceño sobre música yucateca, y quería hacer la transcripción musical de la obra de Jebe.

“Este personaje yo afirmo que es yucateco, porque no fue una persona que solo llegara y dijera ‘me voy a quedar de visita’. No, él realmente se desenvolvió dentro de la sociedad de Yucatán, era un personaje muy reconocido”.

Pool tuvo acceso a la ópera “Dignidad maya”, que estaba llena de manchones y tachaduras, y poco a poco fue reuniendo la información documental que necesitaba sobre las tres óperas citadas, que menciona tienen palabras en maya, pero no están escritas en lengua maya, sino en español “yucateco” literario.

Representaciones

De las tres óperas, la de Gustavo Río Escalante, “Kinchí”, se presentó en el Teatro Peón Contreras, mientras que de las otras no hay trazas documentales sobre su representación.

“Kinchí” se basa en un episodio de la historia de Yucatán, en el que el guerrero homónimo, bajo las órdenes de su cacique, Tutul Xiu, debe convencer a Nachi Cocom de que acepte la propuesta de paz de los españoles. Pero Nachi Cocom se niega porque “sería una traición a la raza”. La ópera se estrenó en 1924 y una segunda versión en 1934.

“Por su parte, la ópera ‘Xunan Tunich’ de Arturo Cosgaya se escribió en 1930 y según el autor del libreto se basaba en una leyenda maya tradicional, pero yo no he encontrado rastros de ella; el autor del libreto, Álvaro Brito, era campechano, debió ser una leyenda muy local que no pasó a través de los años y que básicamente habla de dos reinos enemigos, cuyos príncipes se aman y no logran la aprobación de sus padres y, al estilo de Romeo y Julieta, terminan huyendo. La princesa es capturada por su padre, quien le dice que va a ser castigada, el padre le lanza una maldición y la convierte en una mujer de piedra. Todos se compadecen de ella, pero no se puede hacer nada porque es una maldición”.

“Dignidad maya” de Halfdan Jebe también establece una guerra a inicios de la conquista española sobre territorio de Yucatán. Sin embargo, al final, los líderes (reyes, príncipes y capitanes) mueren y se crea una sociedad utópica, con reminiscencias del socialismo yucateco de Felipe Carrillo Puerto, al que Jebe admiraba.

Acerca de “Kinchí”, que es la única que se sabe se representó, contó en su estreno con las voces de Francisca García, Bibiana Cámara, Rafael de la Cruz, Alfonso Tello, Alberto Luján, Manuel Ruiz y Donato N. Quintero. Por la temática en la representación también estuvo Leopoldo Tommasi en los decorados; Antonio Mediz Bolio, junto al compositor, hizo la dirección de escena, y el director musical fue Francisco Sánchez Rejón. La segunda versión se revisó y estrenó en 1934.

En cuanto a qué agrupación musical acompañó a los cantantes, Emmanuel Pool cuenta que existía en ese entonces una orquesta sinfónica hecha justo para estas representaciones, con músicos yucatecos.

Sobre los referentes con los cuales hizo su análisis de las obras, Emmanuel afirma: “Hay un autor que se llama Benedict Anderson que dice que el nacionalismo es una comunidad, que primero se imagina y al imaginarla se crea. Justo creo que esta cuestión de la imaginación en torno a una sociedad específica, como la del Estado, crea un mecanismo para una identidad nacional de lo yucateco; para ello es necesario recordar que, al final de cuentas, históricamente Yucatán fue una nación, un país libre”.

“Incluso ahora se habla del ‘país como ningún otro’, o de que somos otro mundo, porque tenemos nuestra propia forma de hablar, nuestra comida, nuestras tradiciones, que son muy disímiles a las del Centro; tenemos también nuestra historia que tiene un peso importante dentro del país, pero sobre todo dentro de la región del sur y sureste de México”.

“A principios del siglo XX, sobre todo a partir del éxito de ‘La tierra del faisán y el venado’ de Antonio Mediz Bolio, se comenzaron a hacer creaciones con base en leyendas o en hechos históricos de Yucatán, y uno de los momentos más álgidos de esta creación en torno a ‘lo maya’ fue la llegada al poder de Felipe Carrillo Puerto, quien creó algunos estatutos hacia el arte, eso es importantísimo, porque también leo estas óperas bajo el signo del socialismo yucateco. Si de Cosgaya y de Jebe existe información sobre sus preferencias políticas, hay muy poca sobre Río Escalante, pero, según alguna información que pude recabar y aparece en la tesis, yo afirmo que tenía algunas preferencias políticas de tintes revolucionarios”.

“Yo propongo, para entender todo este fenómeno, que lo que vemos no es maya realmente, sino la visión de una hegemonía cultural sobre un sujeto subordinado, los mayas. Es decir, en estas óperas no vamos a ver a un Kinchí real —que sería imposible—, sino una idea que tenía un autor perteneciente a una élite cultural sobre Kinchí, una representación. Por eso mi tesis se llama ‘Representaciones de lo maya’. Establezco también que muchas de estas representaciones están tamizadas o parten de conceptos racistas y de malentendidos sobre la cultura maya que se han ido reproduciendo a lo largo de los siglos”.

Diego de Landa

“Durante buen tiempo la fuente principal para poder entender al maya y su historia fue Diego de Landa, al cual identifico como un etnógrafo colonial (según el concepto de David Mauricio Adriano Solodkow). Landa y sus seguidores, escritores de la Península en tiempos virreinales, entendieron, tradujeron, clasificaron y se apropiaron del discurso sobre el maya. La lectura y escritura de ellos era política y ayudaba en la retórica del poder imperial, por ello cuando escribían veían al diablo en los ídolos y en los mayas a las tribus judías perdidas… al final, todo tenía un peso sobre cómo eran tratados los mayas en la época”.

Dice que las diferentes tendencias artísticas mundiales influían en torno a las representaciones de “lo maya” y pone como ejemplo algunas obras de Manuel Amábilis. También afirma que hay que repensar en la categoría “indio”, puesto que es una parte de la hegemonía política e influida por el racismo.

Acerca de sus proyectos, Emmanuel revela que tiene interés en la edición de estas obras: “De hecho las partituras podrían imprimirse mañana. Estoy buscando una manera de moverlas y de hacer que no solo queden para la tesis, sino que realmente puedan ser utilizadas por los cantantes; sería bueno que alguien se interesara en hacer, no solo una publicación pequeña, sino una ya más grande que integrara, no solo el trabajo hecho para la tesis, sino también la obra lírica de otros compositores yucatecos”.

También piensa en crear la partitura orquestal de alguna de ellas, reconstruirla, lo cual no es imposible porque con el trabajo hecho para la tesis se cuenta con el “esqueleto” y se puede pensar en trabajar en la orquestación.

Emmanuel es editor en jefe de la editorial de la asociación Ópera en Movimiento y anuncia varios libros que van a salir a la a la luz, como la edición de la ópera “Eugenia” de Armando Ortega Carrillo, que se estrenó alrededor del año 2000, y ahorita se hace un rescate que incluye una edición crítica de la obra. También afirma que tiene un proyecto personal en torno a la edición de las canciones inéditas y diferentes textos de Salvador Moreno.

“Me he dedicado buena parte de mi vida a estudiar a Salvador Moreno y creo que, para cristalizar mi trabajo sobre él, requiero editarlo y estudiarlo más”, confiesa.

Emmanuel hará este verano una residencia académica en Barcelona y sigue trabajando en un espectáculo que el año pasado hizo en Inglaterra, “Vida propia”, con música sefardí, junto a Cristina Pardo y Norma Suárez, proyecto que quiere traer a Mérida. Está también invitado al Congreso Ospem “Ópera e imperio español. Géneros, encuentros y traducciones entre 1600 y 1900” en Cambridge, donde hablará sobre su investigación de las óperas yucatecas de su tesis.— Patricia Garma

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