Eduardo Mosqueda Tuyub lee textos de su poemario “Los frutos de la locura de un joven autor”, en presencia de Gilma Tuyub Castillo y la doctora Ena Evia Ricalde, quien tuvo a su cargo la presentación, anteayer
Eduardo Mosqueda Tuyub lee textos de su poemario “Los frutos de la locura de un joven autor”, en presencia de Gilma Tuyub Castillo y la doctora Ena Evia Ricalde, quien tuvo a su cargo la presentación, anteayer

“Lucho con el destino que me tocó haciendo lo que me gusta, que es escribir”.

Con esta confesión Eduardo Mosqueda Tuyub resumió lo que representa para él su poemario “Los frutos de la locura de un joven autor”, que nació como un desahogo ante los síntomas de un trastorno mental que le fue diagnosticado en 2023.

Como parte de las actividades conmemorativas de los 103 años de fundación de la Universidad Autónoma de Yucatán, en el exsalón del Consejo Universitario tuvo lugar anteayer la lectura en voz alta de los versos de Mosqueda, quien estuvo acompañado de la actriz Gilma Tuyub Castillo y de la presentadora, doctora Ena Evia Ricalde.

Ena Evia enfatizó la importancia de la poesía como vehículo para explorar emociones humanas. “La poesía ha sido utilizada históricamente como una forma de expresión artística y una herramienta para comprender emociones”, recordó.

El poemario se enmarca en la tradición de la poesía confesional, en la que se destaca la experiencia personal.

Acto de resistencia

“La poesía es más que palabras, es un acto de resistencia, un grito de vida y un testimonio valioso para poder transformar el dolor en algo”, subrayó la presentadora en su intervención.

Durante la lectura en voz alta, Mosqueda compartió seis de los poemas que se pueden encontrar en el libro: “La decadencia”, “El diablillo en mi hombro”, “El día más triste”, “El Dios del nuevo mundo”, “El orgullo de Drácula” y “Lo que seré como escritor”. Éstos y otros textos exploran temas como el dolor emocional, la lucha contra la depresión y la búsqueda de identidad y significado a pesar de las adversidades.

Mosqueda Tuyub reveló que, a pesar de sus problemas, el consejo de una profesora lo llevó a escribir poesía como una forma de desahogo, aunque inicialmente esto le causó más dolor. Eventualmente se dio cuenta de que podía utilizar su sufrimiento y sus escritos como una herramienta para sobrellevar su condición.

“La alegría que he sentido desde que me dedico a esto es inmensa”, expresó.

También invitó a todos a que, a partir de su experiencia, escriban si eso les apasiona, sin importar su edad o si tienen o no el apoyo de una editorial y que luchar mucho contra las dificultades. “Yo digo que hay que estar loco para ser escritor, pero vale por completo la pena”, indicó.

“A toda la gente que quiera escribir le digo que lo haga; va a ser la mejor decisión de sus vidas”, concluyó.— Karla Acosta Castillo

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