En “La casa entre los pinos” no hay asesinos embozados cuya identidad debamos descubrir, tampoco cacerías humanas, tormentos físicos ni amenazas verbales que escalen de intensidad. Y aun así, la novela de Ana Reyes se lee con una sensación de inquietud, con intranquilidad ante lo que llegará en la página siguiente.
No es que no se tengan muertes —la autora comienza hablando de dos— y que a la aparente falta de explicación de los decesos se deba en buena parte el misterio de la novela (Roca Editorial, 2024). Pero el mayor desasosiego viene de percibir que hay algo fuera de lugar que está alterando la vida cotidiana de la protagonista y nadie sabe decir exactamente qué es.
La existencia trastocada es la de Maya Edwards, una veinteañera que sobrevive a base de alcohol y antidepresivos al trauma de una experiencia vivida días antes de graduarse de preparatoria en un pueblo de Massachusetts: la muerte de Aubrey, su mejor amiga.
La incapacidad de Maya para superar el duelo no se debe solo a su afecto por Aubrey, sino también a que la muerte fue súbita, inexplicable y frente a Frank Bellamy, el muchacho del que Maya había decidido distanciarse luego de andar juntos unas semanas, tiempo en el que ella vio afectado el trato con su amiga y su madre.
Maya culpa a Frank del deceso de Aubrey, a pesar de que cuando ocurrió ambos solamente dialogaban, sin haber siquiera contacto físico, como tampoco lo hubo con la mujer con la que, siete años después, Frank conversaba antes de que ella cayera desplomada sobre la mesa de una cafetería. La cámara de seguridad del negocio graba el hecho y éste se viraliza en las redes sociales, en las que Maya lo encuentra.
La convicción de que Frank ha matado de nuevo lleva a Maya de vuelta a la casa donde la crió su madre en el pueblo de Pittsfield para tratar de llegar a la verdad de ambos decesos.
“La casa entre los pinos” está narrada en dos tiempos: el presente, en el que Maya busca explicación a los hechos que la atormentan, y el de siete años en el pasado, en el que conocemos detalles de su relación con su madre Brenda, Aubrey y Frank. Los acontecimientos de ambas líneas temporales avanzan intercalados hasta encontrarse en el clímax de la novela.
Un argumento paralelo al principal trata del origen de Maya, quien sabe que tiene raíces hispanas por el lado de su difunto padre —al que no conoció— pero es solo a los 17 años, cuando fallece su abuela paterna, que descubre la historia de Jairo Basurto y el país de éste, Guatemala.
El viaje de la joven a la nación centroamericana para asistir al funeral de su familiar es un cambio de juego refrescante en la historia principal al incorporar puntos de vista sobre el mundo y la familia diferentes de los hegemónicos estadounidenses, sin infantilizarlos ni hacer burla de ellos.
Aunque el desenlace es menos épico de lo que se antojaría para los hechos que se narran, la conclusión es ingeniosa y lleva a reflexionar sobre la capacidad y el deseo humanos de ejercer o someterse a manipulación.— Valentina Boeta Madera
Perfil
Ana Reyes es una autora con raíces guatemaltecas que reside en Los Ángeles, donde enseña escritura creativa a adultos en la Universidad de Santa Mónica.
Obra debut
“La casa entre los pinos” es la primera novela de la escritora.
Aval de Reese
Fue incluida en el Club de Lectura de Reese Witherspoon.
