Como parte de su labor educativa, dos investigadores internacionales compartieron su experiencia con estudiantes de Arquitectura de la Universidad Anáhuac Mayab, y previamente a sus respectivas ponencias en la quinta edición de la Jornada Académica Internacional otorgaron una entrevista a Diario de Yucatán, en la que compartieron sus intereses en la cultura prehispánica, cómo surgieron y en qué están centrando actualmente su trabajo.
El doctor Tsubasa Okoshi Harada, historiador y tecnohistoriador japonés, ha dedicado 27 años de su vida a estudiar la cultura maya, con 24 de ellos en México y tres en Mérida. Como investigador del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, ha centrado su labor en la reinterpretación de documentos escritos en maya y español, en busca de rescatar la perspectiva autóctona sobre su propia cultura.
Mirada interna
“Hasta ahora se ha hablado mucho de la cultura maya, pero desde una mirada externa. Para mí es fundamental entender cómo ellos mismos evaluaban su realidad, con qué criterios y qué términos utilizaban para describir su mundo”, explicó el doctor Okoshi Harada. Su trabajo de campo, que ha abarcado más de tres décadas, lo ha llevado a explorar no solo documentos históricos, sino también la vida cotidiana de las comunidades mayas actuales.
Por su parte, el doctor John F. Chuchiak IV, decano de la Facultad de Honores de la Missouri State University y colaborador cercano de la Universidad Anáhuac, ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de la historia colonial de Yucatán. En particular, ha investigado la resistencia religiosa maya ante el colonialismo y el sincretismo cultural que permitió la supervivencia de tradiciones a pesar del cambio impuesto por la Conquista.
“El pueblo maya ha demostrado una capacidad extraordinaria de adaptación y resistencia. A pesar de los intentos de dominación, su cultura y su cosmovisión han perdurado. Es un modelo de resiliencia para el mundo entero”, destacó el doctor Chuchiak.
Ambos académicos también resaltaron la importancia de la tecnología en la investigación y conservación del patrimonio cultural. A través de herramientas digitales, han desarrollado proyectos innovadores, como la reconstrucción virtual del Auto de Fe de Maní y el Palacio Cantón, permitiendo una comprensión más profunda de este evento y monumento históricos.
La historia y el patrimonio cultural de la civilización maya siguen siendo un campo de estudio fascinante para ellos. Desde su infancia, ambos investigadores sintieron un llamado por la Historia y la arqueología, aunque sus caminos para llegar a Mesoamérica fueron distintos. El doctor Okoshi Harada relató cómo su interés por la Historia comenzó gracias a la influencia de su bisabuelo, quien había sido samurái. Su familia fomentó en él un profundo respeto por la historia y el legado cultural de Japón. Durante su niñez, su curiosidad se despertó al descubrir antiguos artefactos cerca de su hogar, lo que lo llevó a explorar el mundo de la arqueología. Sin embargo, fue un documental sobre la civilización maya transmitido en la televisión japonesa lo que marcó un antes y un después en su trayectoria. A partir de ese momento, se propuso aprender español y trasladarse a México para profundizar en el estudio de esta cultura.
Por su parte, el doctor Chuchiak compartió cómo su pasión por Mesoamérica se despertó a temprana edad cuando, gracias a documentales y libros sobre la Conquista de México, quedó cautivado por la riqueza histórica de las civilizaciones prehispánicas. Aunque inicialmente consideró una carrera en derecho corporativo, pronto se dio cuenta de que su verdadera vocación estaba en la historia y la investigación. Decidió entonces enfocar sus estudios en la historia colonial y en la civilización maya, especializándose en el período del contacto entre mayas y españoles.
Impacto actual
Ambos investigadores coinciden en que la cultura maya es un legado vivo que sigue teniendo un impacto significativo en la identidad mexicana y mundial. Durante la charla, enfatizaron la importancia de transmitir a las nuevas generaciones el valor del patrimonio cultural y la necesidad de preservarlo.
“Cada piedra tiene una historia de mil años”, recordó el doctor Okoshi Harada, haciendo alusión a un viejo adagio arqueológico que destaca la riqueza oculta en cada vestigio del pasado.
El doctor Chuchiak, por su parte, subrayó la relevancia del legado maya en la vida cotidiana y su influencia en la historia global. “Imaginen la cocina italiana sin tomate o la gastronomía alemana sin papas. Muchas de las aportaciones mesoamericanas cambiaron al mundo”.
Asimismo, ambos expertos recalcaron el papel de México como un país que ha mantenido sus brazos abiertos a distintas comunidades a lo largo de la Historia, albergando a refugiados de diversas partes del mundo y contribuyendo al enriquecimiento cultural global. En el contexto actual, el doctor Chuchiak manifestó su preocupación por la situación política en su país de origen, subrayando el contraste con la hospitalidad mexicana.
Con respecto a las herramientas tecnológicas, ambos colegas convergen en que hay que adaptarse y hacer uso responsable de ellas, en el ámbito de la investigación es una herramienta más, pero instan a no perder el humanismo y la presencialidad que requiere el estudio de raíz de cualquier civilización ancestral y de la necesaria convivencia real en la corroboración de las investigaciones.
Para finalizar, ambos investigadores hicieron un llamado a las nuevas generaciones a acercarse al estudio del pasado con pasión y curiosidad. “No se trata solo de leer la Historia en libros, sino de vivirla, sentirla y preservarla para el futuro”, dijo el doctor Okoshi Harada.
La quinta edición de la Jornada Académica Internacional contó con la participación de ocho ponentes mexicanos y extranjeros, que compartieron sus experiencias en temas actuales, como conservación del patrimonio y encuentros culturales.— Darinka Ruiz Morimoto
