Doctora Amada Rubio Herrera, Diana Laura Pinto Barrera, Valeria López Pérez y Jenny Mariel Moreno Cruz, en el conversatorio
Doctora Amada Rubio Herrera, Diana Laura Pinto Barrera, Valeria López Pérez y Jenny Mariel Moreno Cruz, en el conversatorio

“Lo académico también es político”. Con esta expresión se resumió el tema del conversatorio “Derechos para todas: El acceso a la universidad, retos y oportunidades hacia la autonomía femenina”, cuyo objetivo principal fue resaltar las voces y experiencias femeninas en el proceso educativo, enfatizando la necesidad de colaborar y de abordar la investigación desde una perspectiva crítica y feminista para generar un cambio social significativo.

Estudiantes de Trabajo Social y Estudios Políticos y Sociales del Cephcis de la UNAM compartieron ayer los desafíos y las oportunidades que han encontrado en su formación profesional.

Participaron Nayeli Mariana Cruz Hernández, Alejandra Ortiz Navarrete, Valeria López Pérez, Jenny Mariel Moreno Cruz y Diana Laura Pinto Barrera, quienes coincidieron en que la universidad ha sido clave en su crecimiento personal y académico.

“La universidad me ha facilitado la interacción con compañeras y docentes, permitiendo un intercambio de conocimientos y saberes”, expresó López Pérez.

Las estudiantes destacaron que su paso por la institución superior les ha permitido desarrollar una visión crítica y comprometida con la realidad social.

Alejandra Ortiz admitió que “uno de los mayores retos ha sido adaptar los enfoques tradicionales del trabajo social a fenómenos emergentes, como la trata de niñas en entornos digitales”, y subrayó la urgencia de crear estrategias de protección desde una perspectiva feminista.

También se abordaron los obstáculos dentro de la academia. Nayeli Mariana Cruz reconoció lo desgastante que es justificar continuamente por qué ciertos temas de investigación tienen la misma relevancia que otros.

“A veces resulta cansado estar justificando por qué investigamos lo que investigamos”, indicó.

Uno de los puntos más destacados del conversatorio fue el reconocimiento del trabajo de las mujeres en la academia y la necesidad de generar investigación con una ética del cuidado.

Se habló de cómo las metodologías tradicionales deben repensarse para incluir a las comunidades, escuchando sus voces en lugar de imponiendo narrativas.

El conversatorio puso sobre la mesa la importancia de la colectividad y el respaldo entre estudiantes y docentes. “Estar ahí, dialogar sobre nuestras inquietudes y retos nos permite acompañarnos y fortalecernos como comunidad”, señaló Diana Pinto.

Las participantes también coincidieron en que la investigación social necesita renovarse e integrar perspectivas feministas y de género.

El evento cerró con un mensaje de la doctora Amada Rubio Herrera, quien exhortó a seguir creando espacios de diálogo y reflexión que permitan una investigación social más incluyente, con la justicia y la equidad como horizontes. “Quiero enviar un mensaje para las infancias, para las futuras investigadoras, de que el trabajo que realizamos es esta utopía: que otras niñas puedan en algún futuro llegar a ocupar estos espacios”.

“Es la lucha cotidiana por generar espacios para tener un mundo en el que quepan muchos mundos”.— KARLA ACOSTA CASTILLO

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