La Fototeca Pedro Guerra abrió sus puertas para un recorrido por este acervo histórico de imágenes, cuyo objetivo fue ofrecer una muestra de la colección de fotografías y compartir el trabajo que se realiza para resguardar el material.
El recorrido estuvo diseñado para conocer el archivo de una manera distinta a la habitual, más allá de las lecturas en libros o diarios, explicó Ricardo Pat Chan, encargado de investigaciones y difusión de la Fototeca.
A la actividad asistieron personas relacionadas con acervos e imágenes, que a menudo no tienen la oportunidad de interactuar de manera cercana con estos documentos.
El archivo se divide en conservación física y digital. La maestra Cinthya Cruz Castro, coordinadora responsable, se encarga principalmente de la conservación de fotografías análogas y su difusión.
Al iniciarse el recorrido, Ricardo Pat habló de la historia de la fotografía, su desarrollo e innovaciones y técnicas, y del papel fundamental que tuvo Pedro Guerra Jordán en el siglo XIX.
Guerra Jordán abrió en 1877 su estudio fotográfico y con el tiempo se consolidó como uno de los más importantes del Sureste. Su hijo Pedro Guerra Aguilar llevó este estudio a su auge. José Castellanos Guerra afrontó dificultades económicas que causaron el declive.
Josefina Gual Lara, esposa de Castellanos Guerra, desempeñó una labor clave en la conservación del archivo fotográfico, al tomar el control del estudio y donar y vender los negativos a la Universidad Autónoma de Yucatán, para así asegurar su preservación.
Esta decisión permitió que se conservaran alrededor de 350,000 negativos, que han sido fundamentales para conocer la historia fotográfica de Yucatán y han permitido determinar cómo creció la ciudad desde la llegada de este invento al Estado.
“No es algo nostálgico, sino algo para entender el presente”, manifestó Cinthya Cruz Castro.
Continuando con el recorrido, la maestra Cruz Castro detalló el proceso fotográfico del colodión húmedo, técnica empleada para la toma y revelación de imágenes, que consistía en recubrir un pedazo de vidrio y otros productos especializados con el propósito de hacerlos más sensible a la luz del Sol.
En tiempos pasados, para capturar fotos era necesario que las personas permanecieran quietas durante la toma, ya que cualquier movimiento podía resultar en una imagen borrosa.
La maestra explicó que en la conservación de los negativos la digitalización juega un papel crucial. Éste es solo un ejemplo de adopción de los avances tecnológicos que garantizan la calidad de las imágenes.
Asimismo, se han implementado sistemas de catalogación específicos para facilitar el acceso a las imágenes, a las que se organizó por soporte y tamaño.
El público en general puede acceder al catálogo digital a través de fototeca.antropologia.uady.mx.El recorrido concluyó con una actividad en la que los participantes llevaron una foto de su archivo personal y compartieron con los demás asistentes su significado y contexto.— Karla Acosta Castillo
