Todo exceso es malo, abusar suele tener algún tipo de consecuencia y, en el caso de la hiperconectividad a lo digital, el problema está escalando hacia cada vez mayor número de consultas médicas asociadas a la ansiedad, el temor y la baja autoestima, señaló la española Tatiana Ballesteros, licenciada en Criminología que ha realizado estudios en psicología clínica, psicoterapia y psicopatología, y quien ofreció la conferencia “Hiperconexión: ¿Estamos perdiendo nuestra humanidad?”, la mañana del pasado viernes, en el marco del último día de actividades de la Jornada Universitaria 2025 “Sociedad Digital: Desafíos presentes y futuros” de la Universidad Marista de Mérida.
El auditorio “Hermano Pablo Hernández” de la citada casa de estudios fue la sede de esta ponencia, en la que la especialista entabló un estrecho y enriquecedor diálogo con los estudiantes, interesados en las transformaciones de las relaciones interpersonales en la era digital y su influencia en la salud integral, y el equilibrio entre lo virtual y lo real.
Hiperconectados
Por espacio de casi hora y media, Tatiana Ballesteros compartió diversos puntos de vista y cuestiones con el afán de adentrar a la audiencia en la parte medular del problema: la sociedad hoy día está hiperconectada y eso está cambiando los patrones de las relaciones humanas.
“Hoy es más común relacionarse con otros a través de una pantalla; la cercanía, el contacto y lo presencial, que solían ser lo más normal, se van rezagando y va restando mucho del aspecto humano que conlleva el estar frente a frente, como las miradas y la forma de decir las cosas”, dijo.
“Las relaciones interpersonales se rigen por los likes; la gente está buscando aprobación, notoriedad, inmediatez. El problema, entonces, será nuestra pobre capacidad de interactuar con otros sin la mediación de un dispositivo digital”.
“Estamos tan hiperconectados a lo digital que tenemos un gran número de amigos en línea, pero si nos desconectáramos un momento de las redes sociales, nuestra relación efectiva se limitaría solo a unos cuantos”, añadió.
“El problema se va a ir agudizando con el paso de las generaciones. A los niños de hoy les va a resultar más difícil interactuar sin la mediación de un dispositivo en el mundo real”.
Las crisis de ansiedad y depresión se van haciendo cada vez mayores en la medida en que las personas se aferran a una conectividad prolongada. Irritabilidad, ansiedad, insomnio, depresión, baja autoestima, se irán acentuando en la medida en que los usuarios de las redes sociales no asuman un uso responsable y crítico.
“Hay que establecer límites. No dejes que las redes sociales decidan por ti; no hay que perder de vista que no todo lo que se publica es real. Las redes sociales están diseñadas para atrapar a los usuarios y hacerlos hiperactivos por horas, absorbiendo información que muchas veces no se requiere ni se necesita”.
“Mi consejo es desconectarse de las redes y conectarte contigo mismo; disfruta de la experiencia de estar vivo y de las cosas cercanas que nos producen emociones positivas y satisfacciones. Recuerda que la vida es un viaje y hay que disfrutarlo en la realidad. No permitas que la tecnología te robe la calma; no renuncien a la tecnología, pero recuperen su capacidad de vivir el presente”, añadió la ponente.
“Desintoxicarse de la tecnología no es un acto de rechazo hacia esta, sino un acto de amor a nosotros mismos”, apuntó.
Última ponencia
La última ponencia de la Jornada Universitaria 2025 llevó por título “Geopolítica y Sociedad Digital: El poder de la interconectividad en el equilibrio mundial” y fue impartida por Mauricio Meschoulam, egresado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (Universidad Iberoamericana, México).
Meschoulam es doctor en Políticas Públicas y Administración, con especialización en Terrorismo, Mediación y Paz por Walden University en Estados Unidos, graduado con honores. La ponencia se impartió la tarde del viernes en el auditorio de la nueva unidad de Posgrado de la Universidad Marista y fue abierta al público.
Durante la charla se analizaron el impacto de la interconectividad global en la geopolítica actual y futura, explorando el papel de la sociedad digital en los cambios políticos, económicos y sociales. Se abordó cómo la era digital amplifica y transforma las dinámicas de poder, y cómo eventos recientes, como el impacto de Donald Trump en diversos sectores, moldean el futuro de los mercados y la sociedad. La charla se enmarca dentro del tercer eje temático de esta jornada: “Nuevas dinámicas del ámbito profesional en un contexto marcado por la automatización, la inteligencia artificial y el trabajo remoto”.
En entrevista previa a la charla, Mauricio Meschoulam explicó que los conflictos mundiales por territorios, mercados, rutas, economía, etc., siempre han existido; sin embargo, actualmente el componente de las sociedades digitales se ha convertido en un elemento de peso, utilizado para desviar la atención pública hacia formas de pensar de grupos de poder o personajes, los cuales tienen la habilidad de conectar con numerosas personas con quienes comparten modos de pensar afines.
“Confundir, desinformar, desvirtuar, son cosas que, por desgracia, van arrastrando a muchas personas a creer que, porque muchos piensan igual, es verdad”. “El uso de las redes para suplantar la verdad o desvalorizarla —las llamadas teorías conspirativas, por ejemplo—, es el resultado de esta lucha llevada a otro campo de acción”.
“Es importante que la gente cuestione, analice y reflexione en torno al poder de la interconectividad y el peso que ejerce en el orden geopolítico. De ahí la importancia de ser analíticos y, a la vez, saber desligarnos de vez en cuando de todo este fenómeno por una salud mental y el respeto al sentido humano”, subrayó el especialista y conferenciante.— Emanuel Rincón Becerra




