ROMA (EFE).— Carlos III se convirtió ayer en el primer monarca británico en pronunciar un discurso ante el Parlamento italiano, en el que exhibió su dominio humanista de la historia y cultura del país, y celebró el legado de la Antigua Roma, los versos de Dante Alighieri y la resistencia al fascismo.
“Nuestros lazos se remontan a hace más de dos milenios, cuando aquellos visitantes romanos llegaron a nuestras costas peinadas por el viento”, empezó el rey en el Palacio de Montecitorio.
Carlos III demostró una vez más su ironía apuntando que fueron los romanos quienes “dieron la idea” a las poblaciones de las islas de acuñar en las monedas las caras de los reyes. “Creo que les debo una gratitud especial”, dijo con humor.
El rey, acompañado de Camila, con quien ayer cumplió 20 años de casado, realiza su primera visita oficial a Italia desde su coronación en septiembre de 2022.
Italia es un país al que aprecia y admira y al que se siente particularmente unido por la importancia de su cultura y el peso de su longeva historia, hasta el punto de que lo ha visitado en 18 ocasiones en las últimas cuatro décadas.
Lo hizo en momentos felices pero también, confesó, en otros más aciagos, como cuando en 2017 un terremoto arrasó Amatrice.
“Italia siempre ha estado en mi corazón”, aseguró el monarca, que a sus 76 años se trata de un cáncer. “Me comprometo a hacer todo lo que esté en mi poder para reforzar aún más nuestra amistad, durante el tiempo que me sea concedido como rey”.
Su discurso estuvo lleno de alusiones y referencias que desvelan su interés por el Bel Paese —expresión poética que alude a Italia—, al punto de que llegó a expresarse por momentos en italiano y a parafrasear la “Divina Comedia” de Dante.
Pero sobre todo se centró en ensalzar las relaciones profundas que unen a ambos países, perceptibles en el pavimento de la Abadía de Westminster, decorado con mosaicos “cosmatescos” ensamblados por artesanos italianos y británicos en 1268.
Otro hito del que Reino Unido se siente “orgulloso” es haber contribuido a la unificación italiana, concretada en 1861.
De hecho, cuando el revolucionario Giuseppe Garibaldi, padre de la patria italiana, desembarcó en las costas sicilianas de Marsala en 1860 en busca de aquel sueño unionista, con sus mil “camisas rojas”, lo hizo escoltado por dos navíos de guerra de la Royal Navy.
“Garibaldi gozaba de gran admiración en el Reino Unido y cuando lo visitó en 1864 para agradecer su respaldo el país fue contagiado por la Garibaldimanía. Casi medio millón de personas llegó a Londres para verle. Se inventó hasta un pastel con su nombre, máxima señal de estima británica”, apuntó, de nuevo en tono irónico.
Muchos otros héroes de la unificación pasaron una parte de su vida en las islas británicas, como el Conde de Cavour y el inspirador del proceso nacionalista, Giuseppe Mazzini.
“Nuestros países han aprendido el uno del otro, desde la maravilla del Renacimiento hasta la Revolución Industrial”, añadió el monarca, que recordó que un tercio de las obras de William Shakespeare están ambientadas en Italia.
Carlos III sostuvo que los británicos “se han beneficiado enormemente” de la influencia itálica en su forma de vestir, beber y comer. “Espero, eso sí, que nos perdonarán si de vez en cuando corrompemos su maravillosa cocina. Lo hacemos, se los prometo, con el máximo afecto posible”, bromeó.
Pero una parte especial de su discurso estuvo dedicada a los esfuerzos de su país para “liberar” Italia del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, a unas semanas de que se conmemoren los 80 años del fin de este conflicto, el 8 de mayo de 1945.
Por esa razón homenajeó con su recuerdo a los soldados británicos y canadienses que participaron en el desembarco aliado en Sicilia, entre ellos más de 45,000 pertenecían a la Commonwealth y 30,000 eran británicos.
El monarca, además, motivó aplausos al elogiar el papel heroico de la Resistencia y el ejemplo de Paola Del Din, una partisana Medalla de Oro al Valor Militar, por ser la primera italiana en lanzarse en paracaídas sobre los fascistas.
“Recordemos el terrible precio de la guerra y el precioso don de la paz”, manifestó el monarca, que abogó por seguir relegando los “ecos” de las armas a la historia del continente.
De un vistazo
Aniversario
“Para la reina y para mí es muy importante volver a Italia en nuestra primera visita oficial desde nuestra coronación”, declaró Carlos III. “Pero el momento es aún más especial porque hoy se cumplen 20 años de nuestro matrimonio“.
Actividades finales
Hoy, último día de su viaje, los soberanos rendirán tributo en la ciudad de Rávena a Dante Alighieri y Lord Byron, quien pasó parte de su vida en esa urbe, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
