“Todos tenemos heridas, a veces muy dolorosas, dificilísimas, pero que nos llevan al crecimiento en la fe, a la maduración de la esperanza. En muchas familias, esas heridas son las grandes pruebas que permiten vencer el pecado”, expresó monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, quien es el arzobispo de Xalapa, durante la misa que presidió anoche en la iglesia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe-Santuario del Divino Niño Jesús.
El prelado se unió a la celebración de la fiesta patronal del Divino Niño Jesús en su santuario ubicado en el oriente de Mérida. Antes de ingresar al templo, bendijo y asperjó agua bendita a los integrantes de los dos gremios que hicieron su entrada anoche: el de la capilla de Nuestra Señora de la Candelaria y el de la capilla de la Santísima Trinidad.
Ya en el interior del templo, el padre párroco Emir Efraín Pérez Cabrera le dio la bienvenida ante la comunidad reunida. Monseñor Patrón agradeció la invitación para participar en la festividad y ofreció un mensaje centrado en la presencia viva de Cristo resucitado.
Durante la homilía, el arzobispo recordó que la resurrección de Jesús es motivo de alegría y esperanza.
“En la Iglesia cantamos, nos regocijamos, experimentamos la presencia de Cristo vivo, resucitado, el vencedor. Él viene a alentarnos con una esperanza cierta, segura, no solo en la historia de la humanidad, sino también en nuestra historia personal. Siempre la vida va acompañada de muerte, el bien sobre el mal y la verdad sobre la mentira”, indicó.
Destacó que en las semanas posteriores a la Pascua se hará constante referencia a las apariciones de Jesucristo, como una forma de renovar la fe y reafirmar que “el camino de los discípulos tampoco fue fácil: lo reconocen, no lo reconocen, se asustan, se alegran; viven muchos sentimientos ante su presencia”.
“Así es la vida cristiana de cada día. En ella, la presencia de Dios nos llena de alegría, aunque a veces nos deja perplejos. Pasamos por dudas, debilidades, inseguridades. Y uno se pregunta: ¿qué pasa con la resurrección?”.
Al reflexionar sobre el Evangelio, el prelado explicó que Cristo enseña tres cosas esenciales en la vida cristiana:
La centralidad del Evangelio: “No podemos vivir sin el Evangelio de Cristo. No podemos crecer sin la Palabra de Dios. Está presente en todos los sacramentos y da luz y fortaleza”.
La Eucaristía como alimento espiritual: “Cristo vivo se hace presente sacramentalmente al comulgar. Se queda como alimento permanente para quienes desean vivir más plenamente, como medicina para quienes estamos heridos y como fortaleza para quienes necesitamos ánimo”.
El valor de las heridas: “El cuerpo glorificado de Cristo resucitado conserva las heridas. Nunca se olvida el sacrificio. El amor se muestra también en un cuerpo herido, como lo vemos en el papa Francisco, cuyo rostro muestra el desgaste, pero también la belleza del don”, manifestó.
El arzobispo de Xalapa alentó a los fieles a no temer ser apóstoles de Cristo: “Hay que creer en nuestra capacidad de comunicarnos, de donarnos, de ser buenos”.
La festividad en honor del Divino Niño Jesús continuará en el templo hasta el 30 de abril, con la entrada de gremios, misas, rezo del rosario y novena.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO




