• El papa León XIV recibe efusivos saludos de la gente durante una visita que realizó ayer al santuario agustino de la Virgen del Buen Consejo en Genazzano, cerca de Roma, donde fue ovacionado por cientos de personas en su primera salida desde fue elegido como jefe de la Iglesia Católica tras dos días de cónclave. Después visitó la tumba del papa Francisco
  • El papa León XIV durante su visita de ayer al Santuario de la Madre del Buen Consejo en Genazzano, cerca de Roma, Italia. A la izquierda, el Pontífice estadounidense-peruano se dispone a depositar una flor sobre la tumba del papa Francisco, durante una visita que realizó a la Basílica de Santa María la Mayor en Roma
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CIUDAD DEL VATICANO.— El papa León XIV expuso ayer su visión para el papado, identificando a la inteligencia artificial como uno de los asuntos más críticos que afronta la humanidad y prometió seguir algunas prioridades del papa Francisco.

Pero en una señal de que está haciendo del papado algo muy suyo, León realizó su primera salida desde su elección, viajando a un santuario al sur de Roma dedicado a la Virgen y de particular importancia para su orden agustiniana y su homónimo, el papa León XIII.

Los vecinos de Genazzano se reunieron en la plaza frente a la iglesia principal que alberga el Santuario de la Madre del Buen Consejo cuando León llegó y los saludó.

El santuario, que es administrado por frailes agustinos, ha sido un lugar de peregrinación desde el siglo XV y el anterior papa León lo elevó a basílica menor y expandió el convento adyacente a principios del siglo XX.

Después de rezar en la iglesia, León saludó a los habitantes y les dijo que tenían tanto un regalo como una responsabilidad al tener a la Virgen en su entorno. Ofreció una bendición y luego volvió al asiento del pasajero del coche, un Volkswagen negro.

De camino de regreso al Vaticano, se detuvo a rezar en la tumba de Francisco en la Basílica de Santa María la Mayor.

La salida después del almuerzo se produjo después de que León presidió su primera audiencia formal con los cardenales que lo eligieron.

En ella, León, el primer papa estadounidense, dijo a los cardenales que estaba completamente comprometido con las reformas del Concilio Vaticano II, las reuniones celebradas en la década de 1960 que modernizaron la institución.

Días dolorosos

León XIV dijo que estos días han sido dolorosos por la muerte de Francisco y habló a los cardenales de lo que lo llevó a aceptar “un yugo que claramente supera no sólo mis fuerzas, sino a las de cualquier otro”, en referencia a su elección.

Un Papa —puntualizó Robert Francis Prevost— es un humilde siervo de Dios, como demuestran sus antecesores, entre ellos Francisco, “con su estilo de total dedicación al servicio y de sobria esencialidad de vida”.

“El Papa, desde San Pedro hasta mí, su indigno sucesor, es un humilde siervo de Dios y de los hermanos, y nada más que esto. Lo han demostrado bien los ejemplos de muchos de mis predecesores, como el del papa Francisco”.

El Vaticano, mientras tanto, proporcionó pistas sobre el pontificado de León: reveló ayer que conservaría el lema y el escudo de armas que tenía como obispo de Chiclayo, Perú, que enfatizan la unidad en la Iglesia.

El lema, “In Illo uno unum”, fue pronunciado por San Agustín en un sermón para explicar que “aunque los cristianos seamos muchos, en el único Cristo somos uno”.

Dicho emblema es el de la orden agustiniana: un corazón llameante perforado y un libro, que representa las Escrituras.

El Vaticano también proporcionó detalles sobre la cruz pectoral que lleva León: fue un regalo de la orden agustiniana cuando fue nombrado cardenal en 2023. Contiene reliquias de San Agustín y su madre, Santa Mónica, quien fue crucial en su conversión al cristianismo.

La orden agustiniana, formada en el siglo XIII como una comunidad de frailes mendicantes, está dedicada a la pobreza, el servicio y la evangelización.

Ayer, el Pontífice se refirió a la inteligencia artificial al explicar la elección de su nombre: su homónimo, León XIII, fue Papa de 1878 a 1903 y sentó las bases del pensamiento social católico moderno.

Lo hizo con su famosa encíclica “Rerum Novarum” de 1891, que abordó los derechos de los trabajadores y el capitalismo en el amanecer de la era industrial.

El difunto Papa criticó tanto el capitalismo “laissez-faire” (dejar hacer) como el socialismo centrado en el estado, dando forma a una corriente económica distintivamente católica conocida como la Doctrina Social de la Iglesia.— AP/EFE

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