Cuidados maternos, de amigos, de vecinas, de desconocidos. Cuidados que nacen del amor, de la urgencia o de la sobrevivencia. Desde hace siglos, la sociedad se ha sostenido gracias a una red invisible de cuidados mutuos, tejida por generaciones que supieron acompañarse.
Este fue el punto de partida de un foro abierto realizado anteayer como un espacio en que la lectura, conversación y escucha sirven de herramientas de transformación.
Letras Dignas es un círculo de análisis que consiste en un ejercicio narrativo y sensible. La sesión de anteayer, en el Foro Cultural Amaro, fue convocada por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), en colaboración con el Centro por la Justicia, Democracia e Igualdad (Cejudi) y el Centro de Investigación “Digna Ochoa”.
En el núcleo del foro estuvo “Fruto”, libro de la periodista Daniela Rea Gómez, que entrelaza catorce voces femeninas para explorar las contradicciones del cuidado: aquello que nos sostiene, pero también nos arrasa.
Estuvieron presentes María Paula Balam Aguilar, directora del Cejudi, y María Guadalupe Méndez Correa, presidenta de la Codhey. Otto Castillo González, director del Centro de Investigación “Digna Ochoa” de la comisión, explicó que este tipo de encuentros buscan acercar los derechos humanos desde lo sensible y lo vivencial.
“¿Qué mejor que hacerlo desde el arte? Creemos en el cambio transformador que nace del diálogo colectivo. Escoger ‘Fruto’ es invitar a las personas lectoras a pensar y a sentir al mismo tiempo. El libro también pone sobre la mesa una urgencia: la falta de políticas que reconozcan el cuidado como un derecho y no como una carga exclusiva de las mujeres”.
En la mesa de diálogo se leyeron fragmentos del libro, que motivaron reflexiones, muchas de ellas crudas, tristes, pero también esperanzadoras. Se habló de las maternidades solas, del agotamiento emocional, de las amistades que salvan, las tareas que se asumen sin pedirlo y el reconocimiento de que todos hemos cuidado y hemos sido cuidados.
“No nos han enseñado lo que significa cuidar, ni a cuidarnos”, se escuchó.
“Las mujeres fuimos etiquetadas como las responsables. Pero también hay que hablar de los hombres, de las nuevas masculinidades, de cómo entre todos podemos construir otras formas de cuidado”, se indicó.
El encuentro se cerró con ejercicios de respiración y un llamado colectivo a no olvidar a quienes nos han cuidado en silencio. Hubo preguntas, incertidumbres, pero también claridad: necesitamos leyes, políticas públicas, redes afectivas y colectivas que reconozcan y sostengan el cuidado como base de la vida.
Como parte de esta iniciativa, en junio se realizará un cuarto foro en torno al libro “Dorsal”, de Nadia López García. En esa ocasión, se abordará el cuidado desde otra dimensión: la diversidad y las disidencias.
El caballito de mar, figura central del poema, servirá como símbolo para hablar de identidad, sociedad y comunidad LGBTIQ+.
“La aleta dorsal le permite al pez navegar en un mar frío y amplio. ‘Dorsal’ también nos puede ayudar a navegar nuestras emociones, nuestras heridas, nuestros cambios”, dijo Castillo.
Para conocer más sobre estos proyectos y próximos encuentros, se pueden visitar las redes sociales de la Codhey y el Cejudi. Estos espacios buscan abrir caminos, especialmente para las nuevas generaciones, sembrando conciencia desde la colectividad, la ternura política y la construcción de un mundo más justo donde el cuidado deje de ser invisible.— Sofía Vital Chablé



