Todo arte es autobiográfico —Federico Fellini
Existen numerosos ejemplos de colaboración entre galerías privadas y universidades; esta se trata de una alianza beneficiosa para ambas partes, donde la galería aporta conocimientos, experiencia y recursos, ofreciendo una plataforma de exposición y venta para artistas e incentivando el consumo del arte de una forma profesional, que le permite a su vez atraer nuevos públicos.
Estas exposiciones colaborativas son una excelente iniciativa y, desde mi experiencia, los proyectos culturales impulsados por la iniciativa privada pueden abrirles una trayectoria a los artistas “emergentes”, es decir, creadores que están iniciando su carrera artística y aún no ha logrado un reconocimiento o una representación comercial sustancial. Aunque a menudo el término se asocia con artistas jóvenes, puede aplicarse a cualquier persona en las primeras etapas de su trayectoria.
Es así como la Galería Le Cirque, a través de su propietario y director general Jorge Gutiérrez Caraveo, que es un gran promotor de la cultura en nuestro Estado, le abrió las puertas nuevamente a una exposición colectiva de alumnos de la Licenciatura en Artes Visuales (Campus de Arquitectura, Hábitat, Arte y Diseño, Cahad) de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), denominada “Metamorfosis, un viaje quimérico”.
En ella los artistas exploran diversas técnicas: fotografía análoga y digital, pintura, ilustración digital, dibujo y pintura digital, como medios introspectivos de su vivencia, identidad y transformación.
La muestra está instalada en el primer piso de la galería y permite a la comunidad artística y universitaria, así como a la ciudadanía en general, apreciar la creatividad y la técnica de artistas plásticos locales en los inicios de su trayectoria: MARZ, Majo T, Natzyelli, Jessica Martín, ISQQK y Heco.
Le Cirque, fundada hace alrededor de doce años, va de la mano con la responsabilidad social universitaria y la formación integral de los estudiantes de la Uady, permitiendo avanzar constantemente en el camino de la calidad académica, la investigación, la interacción social y gestión interinstitucional, promoviendo desde hace cerca de ocho años a artistas (estudiantes y egresados) de esta casa de estudios superiores.
La colaboración entre instituciones culturales implica la cooperación y el intercambio de conocimientos, recursos y actividades entre organizaciones culturales para lograr objetivos comunes, como la promoción de la cultura, la preservación del patrimonio y la educación artística.
Se considera a la galería privada como una institución privada abierta al público, con la particularidad de que es un espacio para la exhibición y promoción de obras de arte con la función adicional de intermediar entre artistas y compradores. Juega un papel crucial en el apoyo a los artistas y brinda una plataforma para exponer y comercializar sus obras, así como proporcionar asesoramiento y promoción para impulsar su carrera, funcionando como gestora de arte. Esta labor sin duda la diferencia abismalmente de la de un museo.
Si bien Le Cirque trabaja con artistas emergentes y consolidados, su trabajo ético con relación a los artistas es sobresaliente, ya que no los encadena mediante contratos “de exclusividad” que en ocasiones llegan a ser leoninos, sino a través de la confianza, es decir, con acuerdos verbales o de palabra, dejando así que muchos de sus artistas puedan establecer vínculos con otros espacios similares o sistemas de comercialización de su trabajo, lo cual enseña a los futuros artistas el valor de la palabra y la relación ética.
Finalmente hay que destacar que este tipo de exposiciones son oportunidades o espacios comunes entre universidades y galerías, tanto desde la perspectiva de la investigación o la experimentación como desde la actividad docente y la generación de ámbitos compartidos para el conocimiento.
Crítico.
