
Hola querida comunidad. Hoy quiero hablarte de la abundancia, un tema que escuchamos por todos lados: en redes, en terapias, en rituales… Pero pocas veces lo desmenuzamos desde su raíz más honesta:
¿Cuál es tu fuente de abundancia?
Te contaré dos ideas que, aunque parecen distintas, están profundamente relacionadas:
1. ¿De dónde viene tu abundancia?
2. ¿Cómo la generas?
Existen muchas fuentes. Pero hoy me enfoco en dos: quien te la da y cómo la creas.
Pongamos un ejemplo extremo. La prometida de Jeff Bezos (uno de los hombres más ricos del mundo), también estuvo casada con otro empresario cuya compañía salió a bolsa por 450 millones de dólares.
¿Es abundante? Por supuesto. ¿Le fue dada? También. ¿Eso la hace menos valiosa? No. La abundancia también puede venir de relaciones, de herencias, de conexiones. Es una fuente legítima. (La señora también dirige una compañía de helicópteros, solo fue citar el ejemplo).
Del otro lado, están quienes no heredaron nada. Quienes no esperaron que se la dieran. La generan, la construyen, la multiplican. No son mejores ni peores. Solo eligieron otra fuente. “No viniste a heredar, viniste a crear”. También es abundancia.
Y aquí entra una analogía que me encanta. Hay tres formas de ser rey o reina:
Nacer siendo hijo de reyes.
Casarte con un rey o una reina.
O conquistar tu propio reino.
¿Cuál es más válida? Las tres lo son. El resto es puro juicio.
¿Una es mejor que la otra? No. Todo lo demás es juicio, ego o envidia.
Pero, ojo: si no defines tu fuente de abundancia, te vas a pasar la vida criticando a otros y saboteándote. Lo importante es esto: si no defines tu fuente de abundancia, te vas a pasar la vida comparándote. Vas a juzgar al que heredó, vas a despreciar al que conquistó o vas a sabotear tu camino por no tener claro de dónde partes.
Y ahí es donde, sin darte cuenta, te desconectas de tu abundancia. Por miedo, por flojera, por creencias heredadas.
Si viniste a que te la den, acéptalo y hazlo bien. Si viniste a crearla, deja de esperar y ponte en marcha.
Yo hace tiempo decidí que vine a generarla, no a esperarla. Y esa claridad me liberó.
Mi nombre es Alejandro Granja y mi intención no es juzgar, sino compartir.
Tú, ¿ya definiste tu fuente de abundancia? Haz las paces… y disfruta el paseo.
Coméntame en redes. Nos vemos el próximo lunes.

