Borges fue muy desdichado, ninguna mujer le correspondía. El mismo lo dijo en un verso: he cometido el peor de los pecados, no he sido feliz.

Adolfo Bioy Casares comentó: “Borges no se enamora, se obsesiona”. Pero muerto algunas de las mujeres que lo rondaron armaron alborotos.

Locamente enamorado de Estela Canto sufre la desventura de que no le hiciera caso, pero ella publica, ya muerto el legendario escritor, un libro: “Borges a contraluz”. María Esther Vázquez, otra mujer de la que estuvo enamorado, escribió un libro: “Borges, esplendor y derrota”, en el que critica el texto de Canto. Hace observaciones sobre datos equivocados y unas humillantes insinuaciones, pero da algo más: Estela Canto contrajo alcoholismo y ya bien servida, ahí por los años sesentas, se paraba en la puerta de la Biblioteca Nacional de la que Borges era director, y cuando salía el escritor Canto empezaba a injuriarlo o exigirle que cumpla su palabra de casarse con ella.

En una ocasión, mientras Borges estaba con algunos amigos en la cervecería Múnich, entró doña Estela e hizo un escándalo terrible. Todos estas jaranas obligaron a Georgie a mandar a un propio para cerciorarse de que la agresora no estuviera en las inmediaciones. Nada de esto, desde luego, dice Canto en su libro. Borges se casó con una enamorada de la juventud: Elsa Astete Millán, pero fue muy infeliz.

La señora no leía, solo veía televisión. Canto dice que esta señora le pegó un par de bofetadas al autor de “El Aleph”. Lo cierto al caso es que Borges se fue sin decir adiós.

Ya viejo, solo, alejado de su familia por algunos problemas, y de sus amigos, empezó andar con María Kodama, una exalumna de origen japonés. Ella se presentó ante el mundo como viuda de Borges. María Esther Vázquez comprueba que el autor de “La Biblioteca de Babel” nunca se casó con María Kodama. Dos razones: Georgie nunca se pudo divorciar de Elsa porque no existía el divorcio en Argentina, y la prueba concluyente: Borges y Kodama se casaron en una aldea de Paraguay de un puñado de casas; el acta de matrimonio tiene un sello ,y la firma del juez, de un 24 de abril pero la redacción esclarece que el matrimonio se celebraba supuestamente un 26 de abril.

Pero eso fue suficiente para que Kodama lo secuestrara y fuera su heredera. Epifanía Uveda, la fiel servidora durante 38 años de los Borges, en un libro de entrevistas, asegura que Kodama le dio un terrible empujón a Borges al subir al elevador. María Esther Vázquez aseguró que lo trató muy mal en Ginebra mientras agonizaba. Borges en vida no tuvo éxito con las mujeres, pero ya muerto ¡que lío armaron!

Cronista de la ciudad.

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