Una nueva generación de talentos cinematográficos dio su primer paso en el séptimo arte con la presentación de sus cortometrajes.
La sede fue la Cineteca del Teatro Armando Manzanero, donde los alumnos de la primera generación de la Licenciatura en Cine de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) compartieron las producciones realizadas como parte de su formación académica y artística.
Ante un público compuesto por compañeros y familiares, los jóvenes cineastas vivieron una experiencia invaluable: mostrar su trabajo en la pantalla grande.
El menú audiovisual estuvo conformado por Valeria Cervantes, con “Flúor”; David Martín, con “Runrún”; Elías Sarabia y Kevin García, con “Sin título, anónimo”; Mer Valenzuela, con “A server dream y Tedio”; y Óscar Victoria y Cristian Mata, con “La canción sin final”.
En total, fueron seis cortometrajes que reflejaron la diversidad de estilos, narrativas y miradas personales sobre el cine.
La muestra fue una oportunidad para que los estudiantes compartieran sus visiones con el público.
Durante su intervención, la organizadora Odette Mc Donalds explicó que los cortos fueron resultado del trabajo de cuatro casas productoras creadas por los mismos alumnos.
“Nos dividimos en dos casas con cinco integrantes y dos con seis. Las llamamos Cuervo, Malvisto, 1900 y R99”, detalló.
Agregó que tuvieron un mes para producir los cortos: “La idea no es venir a establecer una industria, sino —como en su momento me dijeron en la UNAY— formar artistas, porque venimos de una escuela de artes contemporáneas. Eso es algo emotivo, porque no queremos capitalizar este arte”, expresó.
Cada corto ofreció una interpretación única del arte cinematográfico.
David Martín narró la historia de un chico tímido y sensible que, tras mudarse a una nueva ciudad, recibe de su padre una grabadora con la que registra su crisis de identidad, reflejando un sentir común entre jóvenes.
Kevin García presentó a un artista atrapado en una desconexión emocional profunda. Rodeado de su obra, del silencio y de sus dudas, el personaje busca desesperadamente las ganas de vivir.
Valeria Cervantes, por su parte, abordó el viaje introspectivo y caótico de una joven que, tras probar una nueva droga, se ve envuelta en decisiones erráticas y realidades alteradas, en un intento por escapar de sus propios conflictos mentales.
Entre los asistentes estuvo también la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, quien destacó la importancia de abrir espacios para artistas emergentes y fomentar actividades culturales para públicos de todas las edades.
“Le tengo cariño a la producción joven, a lo que están haciendo los artistas emergentes. Estamos orgullosos de esta primera generación que hoy proyecta películas en un espacio abierto al público”, concluyó Martín Briceño.— Vanessa Argáez


