WASHINGTON (AP).— El uniforme de trabajo de Autumn Welch en estos días consiste en un abrigo de piel, guantes de cuero y… una máscara de oso. Luego, entra en un recinto para alimentar y mimar a un osezno huérfano de 5.4 kilogramos con la esperanza de que la considere parte de su familia.
La cría de oso negro tenía alrededor de dos meses cuando fue encontrada sola y débil el pasado 12 de abril en el Bosque Nacional Los Padres, en el sur de California. Desde entonces, el equipo de Welch en la Sociedad Protectora de Animales de San Diego está a cargo de cuidar al osezno con sesiones en las que imitan comportamientos familiares para él, con la esperanza de devolverlo eventualmente a la naturaleza.
El disfraz tiene como objetivo evitar que el osezno establezca un vínculo con el ser humano. Los abrigos de piel se conservan en contenedores con heno perfumado por osos negros. El equipo probó varias máscaras antes de dar con una que se ajustara a los fines.
“Mamá” es un enorme oso de peluche que fue colocado dentro de un corral en el Centro de Vida Silvestre Ramona, instalación de cinco hectáreas de la sociedad protectora cerca de San Diego. Es allí adonde va el osezno cuando está asustado o simplemente quiere acurrucarse para una siesta, explica Welch, gerenta de operaciones de vida silvestre.
“Probablemente extraña mucho a su verdadera mamá”, considera.
Cuando los cuidadores disfrazados entran, el osezno los trata como hermanos. Juega con ellos y acepta felizmente hierba y las flores silvestres frescas para masticar.
Recientemente se logró un hito cuando el joven oso aprendió a excavar la tierra en busca de gusanos e insectos, “lo cual aprendió bastante rápido”, dice Welch.
Colocan otros alimentos en las ramas de los árboles para que los pueda encontrar. El equipo no ocultó su entusiasmo cuando encontró al osezno dormido en la rama de un árbol, un comportamiento común para los osos en la naturaleza.
“Es muy reflexivo. Constantemente está absorbiendo su entorno”, añade Welch.
El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California intentó reunir al osezno con su madre después de que unos excursionistas encontraran a la cría. Lo devolvieron a la naturaleza durante la noche, pero se lo llevaron cuando la osa no apareció. Desnutrido y con apenas 1.3 kilogramos de peso, fue trasladado al centro de vida silvestre de Ramona.
Desde entonces ha cuadruplicado su tamaño.
Los biólogos esperan poder devolverlo a la naturaleza el próximo año, siempre que pueda aprender a encontrar comida, buscar refugio y evitar a las personas.
Se trata del cuarto osezno en recibir cuidados de rehabilitación en California en los últimos cinco años. Podría ser emparejado con un compañero si aparece otro, porque eso reduciría el riesgo de apego al ser humano.
El año pasado, empleados del Centro de Vida Silvestre de Richmond, en Virginia, asumieron el papel de madre de un zorro para alimentar y cuidar de un cachorro huérfano. En un vídeo se puede ver a un cuidador que porta una máscara de zorro rojo y guantes de goma mientras alimenta al pequeño animal con una jeringa.
Al igual que el osezno de California y su oso de peluche, el cachorro se sentaba sobre un gran zorro de peluche que se suponía debía parecerse a su madre.
La técnica de cuidado disfrazado es relativamente nueva, apunta Welch, por lo que no hay investigaciones concluyentes sobre su efectividad. Pero en Ramona, empleados de la sociedad protectora usando máscaras de coyote criaron con éxito a tres cachorros huérfanos que desde entonces fueron liberados en la naturaleza.
Y la sociedad protectora está reunieron más máscaras de animales por si acaso. “Aún no hemos encontrado una buena máscara de zorrillo”, bromea Welch.
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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