




PARÍS (AP).— Después de que la película épica “Napoleón” de Hollywood presentara al emperador a una nueva generación, más de 100 reliquias —que moldearon imperios, rompieron corazones y generaron siglos de fascinación— se exhiben en París antes de lo que los expertos llaman una de las subastas más importantes jamás realizadas.
Su desgastado sombrero militar. Una manga de su abrigo de terciopelo rojo. Incluso los papeles de divorcio que dieron fin a uno de los idilios más tormentosos de la historia: con Josefina, la emperatriz, cuya separación lo afectó hasta el final.
Dos siglos después de su caída, Napoleón sigue siendo tan venerado como controvertido en Francia, pero, sobre todo, inevitable. Diversas encuestas han encontrado que muchas personas admiran su visión y sus logros, mientras que otras condenan sus guerras y su gobierno autoritario. Casi todas coinciden en que su legado aún da forma a la nación.
“Éstas no son solo piezas de museo. Son fragmentos de una vida que cambió la Historia”, asegura Louis-Xavier Joseph, jefe de muebles europeos de Sotheby’s, quien ayudó a reunir el tesoro. “Literalmente, puedes sostener un pedazo del mundo de Napoleón en tu mano”.
La subasta, que busca superar los siete millones de euros, es una biografía en objetos. La pieza central es el icónico sombrero bicornio de fieltro negro que Napoleón usaba en batalla —con las alas paralelas a sus hombros— para que los soldados y enemigos lo identificaran inmediatamente a través del humo de la pólvora.
“Coloca un bicornio sobre una mesa y la gente piensa inmediatamente en Napoleón”, apunta Joseph. “Es como la corona de laurel de Julio César”.
Se calcula que el sombrero se venderá por más de medio millón de dólares.
A pesar de toda la pompa —trono, espadas, el Gran Águila de la Legión de Honor—, el verdadero poder de la subasta proviene de su intimidad. Incluye el codicilo (modificación tardía) manuscrito del testamento final de Napoleón, hecho en Santa Elena, en medio de la paranoia y la enfermedad.
Hay elementos desgarradoramente personales: la carpeta roja que una vez contuvo su decreto de divorcio de Josefina, el certificado de matrimonio religioso que formalizó su amor y un tocador diseñado para la emperatriz. Su espejo refleja la ambición y la tragedia de su alianza.
“Napoleón fue un gran amante; las cartas que escribió están llenas de fervor, de amor, de pasión”, revela Joseph. “También fue un hombre que prestó atención a su imagen. Quizás uno de los primeros en ser tan cuidadoso con su imagen, tanto pública como privada”.
El momento de la subasta es cinematográfico. “Napoleón” de 2023 recaudó más de 220 millones de dólares en todo el mundo y reanimó el mito del emperador para una generación de TikTok ávida de historias de ambición, caída y amor fatal.
La exposición preliminar está abierta al público en general y se extenderá hasta mañana martes. La subasta está programada para este miércoles 25.
No muy lejos del Arco de Triunfo dedicado a las victorias del general, Djamal Oussedik, de 22 años, declara encogiéndose de hombros: “Todos crecen con Napoleón, para bien o para mal. Algunas personas lo admiran, otras lo culpan de todo. Pero al ver su sombrero y su cama, recuerdas que fue un hombre real, no solo una leyenda”.
“No puedes escapar de él aunque quisieras. Es parte de ser francés”, opina Laure Mallet, de 51 años.
La exposición es un espectáculo creado por el diseñador de celebridades Jean-Charles de Castelbajac, famoso por vestir a Lady Gaga y al papa Juan Pablo II. “Quería electrificar la Historia”, admite Castelbajac.
“Esto no es un mausoleo, es una instalación de cultura pop. Los coleccionistas de hoy compran un objeto de Napoleón de la misma manera que comprarían una guitarra de Jimi Hendrix. Quieren un gabinete de curiosidades”, añade.
Llenó la muestra con niebla, música hipnótica y salas inmersivas. Una está inspirada en los colores de camuflaje de Fontainebleau. En otra, el elemento central es la legendaria cama plegable de Napoleón. “Creé la niebla en la entrada del edificio de Sotheby’s porque los elementos de la naturaleza fueron cómplices de la estrategia de Napoleón”, explica el diseñador.
Castelbajac, quien afirma que un antepasado suyo luchó en la campaña rusa de Napoleón, aportó un toque personal. “Cubrí la cama del emperador con un lienzo original. Puedes sentir que estaba solo, enfrentando todo lo que había construido. Hay una presencia fantasmal”.
Incluso creó algo que el general solamente soñó. “Napoleón siempre quiso una bandera verde en lugar del pabellón tricolor azul, blanco y rojo de la Revolución”, explica, sonriendo. “Nunca la consiguió. Así que la hice para Sotheby’s”.
