MADRID.— Los orangutanes recurren a siestas diurnas para recuperarse de noches con poco sueño, según un estudio publicado en “Current Biology” que es citado por la agencia EFE.
Moverse por las copas de los árboles, buscar comida, resolver problemas, gestionar las relaciones sociales… Son tareas agotadoras que exigen un gran esfuerzo cognitivo y un descanso reparador. De modo que, “cuando un orangután no duerme lo suficiente, hace lo que haría cualquier humano: se mete en la cama, se tumba y se echa una siesta”, resume Alison Ashbury, primera autora del estudio e investigadora del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal.
Científicos de esta institución y de la Universidad de Constanza, ambos en Alemania, analizaron durante 14 años a 53 orangutanes en la selva de Sumatra y registraron un total de 455 jornadas de sueño.
Los resultados muestran que cuando los orangutanes duermen menos por la noche lo compensan con siestas más largas durante el día: entre cinco y 10 minutos adicionales por cada hora de sueño nocturno perdida.
En el 41% de los días observados se registró al menos una siesta, con una duración promedio de 76 minutos.
Estos primates duermen en nidos individuales que construyen a partir de ramas y hojas. Para las siestas diurnas hacen versiones más simples de los nidos, pero igualmente seguras.
Los científicos creen que estas siestas tienen un efecto restaurador similar al que experimentan los humanos y podrían vincularse a sus altas capacidades cognitivas y uso de herramientas.
Estudio Siestas
Primates homínidos duermen a pierna suelta en nidos individuales muy seguros.
Las necesitan
Factores como dormir cerca de otros, temperaturas frías o desplazamientos largos reducen el sueño nocturno, lo que incrementa la necesidad de hacer siesta. La vida semisolitaria de los orangutanes facilita esta estrategia de descanso.
