DHARAMSHALA, India (EFE).— Un día después de que el dalái lama trazara la hoja de ruta para su sucesión, en las calles de Dharamshala se respira una mezcla de alivio y determinación, mientras la comunidad se prepara para conmemorar un 90o. cumpleaños que es, a la vez, una celebración de vida y un doloroso recordatorio de que con su líder envejece también la esperanza del Tíbet.
La vida se concentra en las empinadas calles de McLeod Ganj, el epicentro de la vida tibetana en la India. Este barrio, a menudo llamado la Pequeña Lhasa, no es solo el hogar del propio dalái lama, sino también el centro neurálgico de su gobierno en el exilio y un imán para peregrinos, activistas y turistas de todo el mundo.
Pese al anuncio hecho anteayer por el líder espiritual en que confirmó una próxima reencarnación, algunos confrontan la emoción de un futuro sin el líder que ha guiado sus vidas. En su tienda de artesanías, Pasang, de 53 años, se queda sin palabras al hablar de la avanzada edad del dalái lama. “Estoy tan triste… Lo siento, no puedo hablar”, dice con la voz entrecortada por la emoción.
Para ella, hija de refugiados que huyeron a pie junto al líder en 1959, el alivio por el anuncio de anteayer es agridulce. “¿Si la gente está contenta? Algunos sí…”, susurra, antes de añadir entre lágrimas: “Pero la verdad es…”. Es la aceptación de que el plan de sucesión existe porque él no es eterno.
Otros, como Geshe Lobsang Soepa, celebran la certeza. Este monje, que viajó durante días desde un monasterio en el sur de la India, personifica el alivio.
“Ahora no hay problema”, afirma con una sonrisa y fe plena de que el dalái lama, tal como ha prometido, vivirá hasta los 130 años. “Después de su reencarnación, el 15o. dalái lama vendrá en un país libre. Por eso estamos muy contentos”, asegura, convencido también de que la continuidad de la institución servirá para seguir trabajando por “la paz mundial y la armonía”.
Esta mezcla de esperanza y dolor responde a una compleja batalla geopolítica. El nudo del conflicto es la reencarnación: Pekín, que ocupa el Tíbet desde la década de 1950 y considera al dalái lama un separatista, busca designar al próximo líder para asegurar su soberanía.
Su estrategia se materializó en 1995 cuando se llevó en custodia al panchen lama, un niño de seis años destinado a ser la figura clave para reconocer al futuro dalái lama, y cuyo paradero sigue siendo un secreto de Estado.
Pero la supervivencia también se libra en el día a día. Pese a las incesantes lluvias de monzón, el mercado de McLeod Ganj es un bullicio de paraguas de colores, y este vibrante comercio tiene un motor muy específico.
“La economía de este pueblo depende principalmente de la presencia de Su Santidad”, explica Tenzin, propietario de una farmacia. La diferencia, continúa, es como “el cielo y la tierra: cuando él está en la ciudad, hay 100 personas; cuando no está, hay 10 o 15”.
Por esa razón, dónde nacerá el próximo dalái lama es, para Tenzin y otros comerciantes, una cuestión de supervivencia económica.
Con el nuevo plan de sucesión sobre la mesa que desafía la frontal oposición de China, y con el corazón dividido entre la pragmática preocupación por el futuro, la tristeza por el presente y la esperanza en el linaje, la comunidad tibetana se prepara para celebrar el 6 de julio el 90o. cumpleaños de un hombre que, para ellos, es mucho más que un líder.
La fiesta del próximo domingo ya no será una conmemoración ansiosa, sino la celebración del inicio de una nueva era con una hoja de ruta clara.
Actor Mensaje
Richard Gere manifestó su respaldo a la decisión del dalái lama y envió mensaje a China: el mundo está observando.
Presencia
La preocupación por el futuro se materializó ayer jueves en la inauguración del Foro Internacional de la Juventud Tibetana, al que asistió el actor estadounidense, el activista más destacado de la causa a favor del líder espiritual.
Es del mundo
“La lucha no es para refugiados, es para leones y tigres”, declaró Gere a los jóvenes delegados que viajaron de todas partes del mundo, a los que recordó que su herencia cultural tibetana “pertenece al mundo, no solo al Tíbet“, y que el dalái lama no podrá llevar la causa sobre sus hombros para siempre.
