NUEVA YORK.—La vida profesional de Jonathan Bailey podría perfectamente estar dividida en dos actos. Por un lado, todos aquellos papeles que aceptó después de su debut como actor, a los siete años, en la obra de teatro “Cuento de Navidad”; por otro, los que llegaron después de interpretar a Anthony Bridgerton en “Los Bridgerton”, proyecto que le llevó al estrellato.
“Es difícil expresar lo sorprendido que estoy en cada paso del camino”, confesó en entrevista con The Hollywood Reporter sobre el dulce momento que está viviendo en los últimos años gracias, entre otras cosas, a la exitosa serie de Netflix.
Criado en una familia numerosa, Bailey es el pequeño y el único varón de cuatro hermanos. Desde niño supo qué camino quería seguir: “Veía las clases de ballet de mi hermana a través de mi ventana. Quería estar allí con ella. Estaba obsesionado y me encantaba. Sentía bailar y cantar como una vocación”, recordó en otra entrevista con The Guardian.
Precisamente, fue en esa misma época cuando tuvo su primera toma de contacto con el cine y con el proyecto que le está llevando a copar los titulares de los medios especializados en Hollywood como uno de los protagonistas de “Jurassic World: Renace”, película que se estrenó ayer y en la que comparte cartel —y besos en alfombras rojas— con Scarlett Johansson.
“Vi ‘Jurassic Park’ con mi familia, a los seis años, en el cine. Fue la primera vez que íbamos juntos a algo así“, afirmó el actor.
Sus padres no pusieron ningún impedimento para que comenzase su andadura como pequeño actor. “Estaba protegido por ellos, pero me dieron esta oportunidad. No falté a ninguna clase. A los 13 años, ya había hecho tres producciones para la Royal Shakespeare Company”, explicó a The Guardian.
Bailey sabía que quería dedicarse a la actuación, pero no se formó para ello: “Había una creencia común de que si no lo hacías, no serías capaz de recitar textos clásicos o de actuar en teatros. Me sentí limitado”.
En la adolescencia, dejó el mundo del espectáculo por un tiempo: “Me daba vergüenza pensar que (bailar) significaba algo más. Sabía que era mejor jugar al rugby que bailar. No había otros chicos bailando”, recuerda.
Tal y como explicó al diario británico, uno de sus profesores le llamó “maricón” delante del resto de la clase: “Es duro. Hay ciertas cosas en la vida que hacen que la gente crea saber algo de ti, y esas suposiciones te hacen dejar de hacer algo que te apasiona. Te limitas”.
Recuperado y de vuelta a la actuación, durante la década de sus 20 años recibió rechazo tras rechazo: “Mi recuerdo y mi experiencia es que no hubo ni un momento en el que pensara que llegaría a interpretar un papel protagonista masculino”, confesó en una entrevista en GQ. Pero estaba equivocado y pronto llegaría la propuesta más importante de su carrera y la que marcaría un antes y un después para siempre.
En 2018, mientras estaba inmerso en el musical Company, recibió el guion de una serie de época que estaba preparando Netflix.
A punto estuvo de no acudir a la audición. “Estaba completamente agotado. Solo necesitaba salir y experimentar el mundo”, explica en The Hollywood Reporter, pero lo hizo e hipotecó los siguientes años de su vida a Los Bridgerton.
Actores como Regé-Jean Page y Phoebe Dynevor decidieron abandonar la producción después del éxito que les aupó al estrellato.
Él no lo hizo, a pesar de que no cesaron las propuestas. “Nunca he sido de los que dicen: ‘Gracias, adiós’. No es mi naturaleza”, explicó al medio especializado.
Y todo ello a pesar de que con el paso de las temporadas —cada una de ellas centrada en uno de los hermanos Bridgerton—, perdió protagonismo y pasó a ser un personaje secundario de la trama.
Bailey es, desde hace años, uno de los referentes del colectivo LGTBIQ+, pero al comienzo de su carrera le hicieron creer que era mejor ocultar su orientación sexual para favorecer su ascenso.
Fue durante uno de sus primeros proyectos cinematográficos cuando un compañero de rodaje le hizo una recomendación que quedaría grabada para siempre en su mente: “Hay dos cosas que no queremos saber: si eres alcohólico o si eres gay”.
Pero en este tiempo ha preferido mantener en privado su vida sentimental.
Su nombre está por todas partes. Sobre todo después de interpretar el papel de Fiyero en “Wicked”, que además estrenará su segunda parte en noviembre. “Llegaba del set, dormía en un vuelo, iba directo a un baile de Los Bridgerton y al día siguiente bailaba con Ari (Ariana Grande) y Cynthia (Erivo).
Todos los demás tuvieron tres meses de ensayo. Yo solo tuve tres días”, afirmó en The Guardian sobre lo duro que fueron los meses de grabación, en los que compaginó la película con la serie de Netflix y con el teatro.
Gracias a su participación en “Jurassic World: Renace”, su cara y su nombre vuelven a copar las portadas de las revistas del mundo.
Es uno de los actores del momento y sus compañeros de rodaje se rinden en halagos hacia él: “Es tan alegre. Siempre está animado. A veces, cuando dices que alguien tiene una actitud positiva, puede parecer que le quitas importancia a que también sea alguien profundo. Pero él es un pensador profundo”, dice Scarlett Johansson con quien forjó una amistad.
“La vida es demasiado corta como para no poder besar a una amiga”, dice sobre los besos que han protagonizado en público. El actor sabe que tiene ahora el altavoz para poder hablar de diversos temas con los que ayudar a la concienciación. En 2024, Bailey creó una fundación benéfica: The Shameless Fund, que colabora con artistas y marcas para financiar organizaciones LGTBIQ+ sin ánimo de lucro. Representa una nueva generación que desafía las creencias de lo que es ser una estrella de Hollywood y que, además, consigue conectar con el público de manera diferente.
Asegura que este es su mejor momento profesional, pero que “no durará mucho”. Aun así, ya ha planeado descansar unos meses después del estreno de esta próxima película y antes de la promoción prevista para la segunda parte de Wicked.
Sigue en la ola, pero priorizándose y eligiendo los tiempos de lo que quiere hacer con una carrera que promete dar de qué hablar y que ha alcanzado en silencio.
Bailey ha aprovechado el tirón de la fama, pero siendo fiel a aquello que le catapultó a ella, como ha demostrado quedándose en “Los Bridgerton” hasta ahora.
