Modelo en blanco y negro de volantes de Schiaparelli, que abrió ayer en París la Semana de la Alta Costura otoño-invierno 2025-2026
Modelo en blanco y negro de volantes de Schiaparelli, que abrió ayer en París la Semana de la Alta Costura otoño-invierno 2025-2026

PARÍS (EFE).— Schiaparelli abrió ayer en París la Semana de la Alta Costura otoño-invierno 2025-2026 con una propuesta inspirada en el pasado y con la búsqueda de la desconexión.

“Propongo un mundo sin pantallas, sin inteligencia artificial, sin tecnología: un mundo antiguo, sí, pero también postfuturo”, señaló Daniel Roseberry, su director creativo, en una nota para los invitados al desfile.

Hay vestidos largos y chaquetas, buen número de ellas inspiradas en las de esmoquin, que son un alegato a las noches más deslumbrantes, donde cualquier exceso no conoce de límites.

El gran hall del Petit Palais de París fue una vez más el escenario elegido por la firma italiana para presentar una colección compuesta por 30 conjuntos y que imaginó Roseberry, a cargo de sus propuestas desde hace más de un lustro.

El Petit Palais celebró así la Alta Costura por partida doble: estos meses tiene lugar en sus salas la primera gran exposición sobre Worth, el inventor de ese saber hacer, y sobre su firma.

Muy cerca de la obra de uno de sus más ilustres precedesores, Roseberry siguió fiel a sus tradición de mostrar vestidos que vuelven a sorprender por su construcción, como el íntegramente metalizado y realizado con motivos que reproducían cientos de ojos, al igual que el modelo confeccionado en blanco y negro de volantes hacia el final del desfile.

Los bordados de color metalizado acapararon la atención de los primeros conjuntos, creando con ellos incluso efectos que eran evocadores de aquéllos de estampado de leopardo.

París creativo

En el terreno inspirativo, se quiso hacer también una regresión a las décadas de los 20 y 30 del pasado siglo, a aquel París de lo más creativo, no solo en el vestir, con una apuesta que ha recibido el contradictorio nombre de “Regreso al futuro”.

El corpiño, tan característico de otros tiempos, se muestra también en la colección, con propuestas como la inspirada en una silla de montar a caballo, así como las transparencias.

Las asimetrías no faltan, como tampoco el trampantojo, un recurso en el que es especialista desde hace casi un siglo —en 2027 llegará a centenaria— la firma más surrealista de la moda.

El guiño al universo español y en concreto al de la tauromaquia, no faltó en la colección otoño-invierno de costura de la “maison”, con dos conjuntos uno en gris, así como otro íntegramente en negro, con brillos. Trajes de luces que hubieran cautivado al mismísimo Luis Miguel Dominguín.

Tules, sedas, organzas, satenes y lanas formaron parte una vez más de la exquisita selección de materiales, en una colección donde el negro, los grises y el blanco reinaron. Una ausencia de color rota por contados vestidos en tonos rojizos. El primero de ellos, un modelo con nudos. Lo que no se ha visto es el rosa “shocking”, el color por excelencia de la casa fundada por la gran Elsa Schiaparelli, su seña de identidad.

La invitación al desfile incluyó un colgante dorado con forma de concha de mar, que algunas invitadas lucieron.

En total, 27 firmas de Alta Costura presentan desde ayer y hasta el jueves sus colecciones a la medida para el otoño-invierno 2025-2026.

La firma encargada de abrir la jornada de hoy será Chanel, que presentará sus propuestas en el Grand Palais, frente a donde mostró su colección Schiaparelli.

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