“Paraíso” es una puesta en escena del Colectivo El Sótano que lanza una dura crítica a la doble batalla que afrontan las infancias y juventudes: el adultocentrismo y el capitalismo. Al mismo tiempo reconoce a quienes luchan desde la niñez por la defensa de su territorio.
Bryant Caballero, director de la puesta en escena, explicó que ésta surgió hace poco más de un año, durante una residencia artística en el Centro Cultural Tapanco. El resultado fue un proceso de creación colectiva con la dramaturga Micaela Gramajo, originaria de Ciudad de México, y El Sótano.
La obra tiene duración de 60 minutos y parte de la crítica al adultocentrismo. Se enfoca en historias reales de niños que han defendido sus territorios mediante recursos legales.
La trama gira en torno a los amparos promovidos por las infancias de tres comunidades yucatecas: Homún y Santa María Chi, por el impacto ambiental de granjas porcícolas, y Paraíso, Progreso, por la operación de un basurero a cielo abierto.
Preocupados por lo que sucedía en su entorno, tomaron la iniciativa de defender su territorio.
Precisamente en la búsqueda de historias en Paraíso es que se nombró así la obra. Además, se reflexiona sobre el territorio como un gran paraíso, a pesar de las amenazas que se enfrentan.
Las tres historias se integran con una línea ficcional que añade al ser Tsukán, serpiente alada que forma parte de la mitología maya y representa el ciclo del agua en la Península.
En la trama se entrelazan la ficción y el documental. Los personajes principales son Ixchel, Lola y Pedro, niños que deciden defender su territorio y los interpretan Sofía León, Eli Navarrete y John Hristo.
La presentación se hace en un formato de recorrido escénico. El público se divide en tres grupos que caminan por el centro cultural, lo que hace a esta obra interactiva e inmersiva.
Como parte final se realiza un “ritual colectivo”, en que los asistentes se reencuentran para cerrar la experiencia con la mítica serpiente.
El Sótano trabaja con causas sociales y temáticas dirigidas a las infancias y juventudes. Obras como “La marcha de los kekénxicans” y “El día de ir y venir”, en años pasados, forman parte de esas líneas de trabajo, que el colectivo teatral planea seguir replicando.
“En esta obra se conjuntaron dos de nuestras líneas a las que más cariño les tenemos y a las que más dedicamos tiempo y creación”, explicó Caballero.
El director invitó al público a ampliar su perspectiva sobre lo que significa “territorio”, enfatizando que no se limita solo al hogar, barrio o ciudad, sino que está también conectado con fuentes más distantes, como el agua que consumimos.
“La obra termina con un ritual, en el que nos interesa que nos reconozcamos como emisarios y defensores, junto con Tsukán, de este territorio”, subrayó.
Las funciones serán los sábados 12 y 19 próximos, a las 6 de la tarde, y los domingos 13 y 20, al mediodía, en Tapanco (calle 47 con 68, Centro). El precio de la entrada es de $120 adultos y $80 niños y estudiantes. Los boletos se pueden adquirir en taquilla y a través de www.voyalteatro.com.— KARLA ACOSTA CASTILLO
