PARÍS (EFE).— Con el título de “Fervor”, la diseñadora Juana Martin (Córdoba, 1974) hizo desfilar en París su colección para el otoño-invierno 2025-2026.
Vestidos de diferentes largos, desde cortos hasta el suelo, pasando por los que llegaban hasta el tobillo, y repletos de detalles, reinaron en el pase.
Ayer fue un día especial para Martin, pues además del desfile el ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, le comunicó telefónicamente la noticia de que le fue otorgado el Premio Nacional de Diseño de Moda de 2025. “Ha sido toda una sorpresa”, declaró a EFE.
En uno de los edificios históricos de la Universidad de la Sorbona, junto al Panteón, la que es su 14a. colección en París y la octava dentro del calendario oficial de la Alta Costura hizo de los motivos religiosos de Semana Santa los protagonistas.
En total, salieron a la pasarela 26 creaciones que parecían rivalizar las unas con las otras, en desmesura y exuberancia.No podían faltar en su desfile-procesión el vestido de volantes la mantilla, blanca y en encaje, a juego con el vestido corto que la acompañaba.
El color blanco también estuvo presente en uno de los trajes sastre que salió al comienzo del desfile, con detalles metálicos que recordaban a las espinas del Cristo crucificado.
El Cristo crucificado se vio hecho con cuerda, cual escultura, abriendo un pase en el que el blanco y el negro eran los colores predominantes, al ritmo de música que recordaba a la que se escucha en las procesiones de la Semana Santa andaluza.
Se vieron peinetas con formas que traían a la mente la aureola de la Virgen sobre las modelos con un maquillaje que reproducía la lágrima de la Virgen de las Angustias o La Dolorosa.
En el campo de los materiales, hay ricos encajes, pedrería —gran presencia de perlas—, terciopelo y tul. Impresionante el vestido repleto de pétalos y realizado con este último material. Una desmesura que podría recordar a la Elsa Schiaparelli más surrealista.
Juana Martín quiso “seguir investigando y profundizando en lo que somos, de dónde venimos”, en palabras a EFE, poniendo de relieve y con orgullo el saber hacer español. Está convencida de que “la tradición no está reñida con la innovación”, sino que “ambas van de la mano”.
Se vio exageración una vez más en accesorios como pendientes y joyas, en concreto collares y brazaletes, voluminosos, dorados y plateados. En ese terreno, el de la exageración, destacaban medias de rejilla de las que pendían un rosario de cruces y medallistas de metal.
La creadora salió a saludar al público al finalizar el pase con su inconfundible sombrero cordobés, en homenaje a su origen.
