“Cuidar la salud mental materna no es un lujo, es una necesidad. Hablar de ello, reconocer las señales y buscar apoyo a tiempo puede marcar una diferencia profunda en la vida de la madre, del bebé y de toda la familia”, advierte Patricia Gili López, ex presidenta del Colegio de Psicólogos de Yucatán.

“Es importante buscar ayuda profesional si se sienten rebasadas”, afirma.

También destaca la creciente preocupación por la salud mental de las mujeres durante el embarazo y el posparto, en lo que se debe tomar en cuenta que la depresión y la ansiedad son más comunes de lo que se suele pensar, y es un tema crucial.

En una entrevista con el Diario, la psicóloga informa que un motivo recurrente de consulta son la depresión y la ansiedad en el embarazo y del postparto.

“Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 10% de las embarazadas o en posparto presentan depresión o algún tipo de malestar emocional significativo”, asegura.

Estos cambios no solo están relacionados con alteraciones hormonales, enfatiza, sino también con la adaptación a una nueva etapa de vida, el cansancio físico y en muchos casos la falta de apoyo social.

Es importante entender que sentirse rebasada, triste o ansiosa no es señal de debilidad, sino una respuesta humana ante un proceso de cambio profundo, dice.

Patricia Gili advierte sobre las señales que a menudo pasan desapercibidas.

Tristeza persistente, irritabilidad constante, dificultad para vincularse emocionalmente con el bebé y sentimientos de culpa son algunas de las principales señales que pueden confundirse con el ‘cansancio propio de la maternidad’”, explica.

Punto de quiebre

La especialista refiere que cuando estas emociones son intensas, frecuentes o interfieren en la vida diaria es importante prestarles atención y buscar ayuda.

En su opinión, en algunas ocasiones la búsqueda de ayuda se retrasa porque algunas señales suelen normalizarse o confundirse sobre todo con el cansancio de la maternidad, principalmente.

La psicóloga también aborda los factores sociales y culturales que dificultan que las madres busquen apoyo profesional.

“La creencia de que la maternidad debe ser una etapa feliz genera culpa y vergüenza cuando la experiencia no coincide con esa expectativa. Además, la falta de redes de apoyo y el miedo al juicio social son barreras importantes”, comenta.

También influyen las dificultades económicas para acceder a servicios de salud mental, el desconocimiento sobre estos temas y, en algunos casos, el miedo a ser juzgada o a ser vista como una “mala madre”.

Muchas mujeres priorizan las necesidades de su bebé o su familia por encima de su propio bienestar, postergando su atención emocional.

La salud mental de la madre es fundamental para el desarrollo del bebé, señala la entrevistada.

“Un estado emocional estable crea un vínculo seguro, que es esencial para el desarrollo emocional del recién nacido. Cuando la madre no recibe atención pueden surgir dificultades en la conexión afectiva y en la respuesta a las necesidades del bebé”, explica.

Cuando una madre atraviesa depresión o ansiedad sin atención, continúa, se pueden dar esas dificultades en la conexión afectiva, en la respuesta a las necesidades del bebé y en la regulación emocional del entorno.

Esto no significa que el daño sea inevitable, pero sí resalta la importancia de intervenir a tiempo.

“El malestar emocional puede generar tensiones en la pareja, agotamiento en la dinámica diaria y dificultades en la comunicación. Por el contrario, cuando la madre recibe apoyo y atención se fortalece el bienestar de todo el sistema familiar”.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.