A la izquierda y debajo, dos imágenes de la Procesión del Retorno realizada ayer
A la izquierda y debajo, dos imágenes de la Procesión del Retorno realizada ayer
  • A la izquierda y debajo, dos imágenes de la Procesión del Retorno realizada ayer
  • Arriba, devotos durantes la misa; a la derecha, el sacerdote Jorge Flores Ulloa

Con una procesión y misa solemne, feligreses de la iglesia del templo El Jesús (Tercera Orden) conmemoraron ayer por la tarde el centenario del regreso de la Compañía de Jesús a Yucatán, luego de su expulsión del país en 1767.

La llamada Procesión del Retorno partió a las 6:30 p.m. del Parque Hidalgo y fue encabezada por el presbítero Jorge Flores Ulloa. Con estandartes de San Ignacio de Loyola, patrono de la orden, y de la Virgen de Guadalupe, los participantes avanzaron por la calle 59 en sentido contrario al tránsito vehicular, doblaron al Norte en la calle 58 y giraron hacia el callejón del ex Congreso hasta desembocar en la calle 60 para ingresar al templo de El Jesús.

La peregrinación, que duró unos 10 minutos, llamó la atención de numerosos transeúntes y turistas que se encontraban en esa transitada zona del Centro Histórico.

Ya dentro del templo, el padre Flores Ulloa concelebró una misa solemne junto con los sacerdotes jesuitas Bernardo Murcio Velazco y Juan Dingler Celada. El padre Enrique Carrasco no pudo asistir debido al fallecimiento de su padre en Veracruz.

Durante la homilía, el padre Flores explicó que la ceremonia tenía como fin recordar la historia de estos 100 años desde que los jesuitas volvieron a Yucatán. Recordó que la Compañía fue expulsada del país en 1767 y, tras varios intentos de retorno, finalmente logró reinstalarse en México en 1903. Sin embargo, fueron nuevamente exiliados, esta vez a La Habana, hasta que en 1925 retornaron de manera definitiva, aunque con algunas interrupciones provocadas por la persecución religiosa.

“El pueblo jesuita supo permanecer en estas tierras y en esta comunidad, y hoy hacemos memoria agradecida. No podemos menos que recuperar la vida y la historia para comprender cómo el Señor, desde siempre, nos ha pensado como una familia y como una comunidad”, expresó el sacerdote.

Destacó que la comunidad actual es heredera de los frutos sembrados por los primeros jesuitas que sirvieron en Yucatán. Como parte de la celebración, se exhibió un cuadro con los nombres de los integrantes de la orden que han prestado su ministerio en la región desde 1903 hasta la fecha.

El sacerdote también compartió su experiencia como parte de la comunidad de El Jesús, en la que ha conocido “a grandes hombres y mujeres con un corazón enorme, dispuestos a servir y con una profunda capacidad de amar”.

Además, resaltó que la misión de la Compañía de Jesús es la instauración del Reino de Dios a través del proyecto de Jesús, guiados por las Preferencias Apostólicas Universales, que definen su acción pastoral.

“Celebrar 100 años es también asumir la tarea de comprender quiénes somos hoy y hacia dónde el Espíritu quiere conducirnos. Queremos pedirle al Señor que nos dé el corazón que necesitamos y la capacidad para reconocer nuestra misión”, concluyó.

Al final de la misa, también ofrecieron mensajes los sacerdotes Bernardo Murcio y Juan Dingler, quienes compartieron palabras de aliento y gratitud por esta celebración.— Iván Canul Ek

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