Lo que comenzó hace cuatro décadas como un taller de pailería en la avenida Jacinto Canek, es hoy una planta industrial de 24 mil metros cuadrados techados, con más de 500 trabajadores y presencia en proyectos en todo México y el extranjero.
Fundada por Jorge Walker Olvera y su padre, Antonio Walker Touche, Metal Tec inició con apenas ocho empleados.
“Empezamos haciendo trabajos de pailería, pero el mercado nos fue guiando hacia la fabricación de estructuras metálicas”, recuerda Walker Olvera, hoy director comercial.
Al poco tiempo, su hermano Antonio, actual director general, se sumó al proyecto. Hoy, una tercera generación de la familia ya forma parte activa del negocio.
De ocho empleados, a trascender fronteras: Metal Tec
La evolución de Metal Tec ha estado marcada por el incremento de su producción.

De su primer taller en la Canek, pasaron por Cholul y luego Chuminópolis hasta establecerse en un terreno que les vendió la COUSEY en la carretera a Caucel.
Hoy, desde marzo pasado, operan en una planta, situada sobre la carretera Mérida-Celestún, que combina tecnología de punta, capacidad de producción y organización en múltiples líneas especializadas.
“Hoy día somos una empresa que ofrece servicios de diseño, fabricación y montaje de estructuras metálicas, cubiertas o cualquier cosa que sea de acero”, destaca el director comercial.
En cifras, la compañía produce entre 1,000 y 1,200 toneladas mensuales de acero estructural, con una capacidad proyectada de hasta 2,500 toneladas. Su operación incluye tres líneas de producción diferenciadas y un taller específico para accesorios y componentes misceláneos.
“Siempre hay un Walker que contesta el teléfono”
Pero más allá del volumen, el sello distintivo ha sido la atención personalizada. “Siempre hay un Walker que contesta el teléfono”, asegura Jorge Walker.
Ese trato directo con los clientes, sumado al cumplimiento en tiempos y calidad, ha cimentado relaciones duraderas con empresas y desarrolladores en sectores como hotelería, aeropuertos y centros de convenciones.

Entre los proyectos emblemáticos de Metaltec están la Torre Black, el Gran Museo del Mundo Maya, el Aeropuerto de Cancún, así como múltiples obras en hoteles de la Rivera Maya como el Sha, Barceló, Xcaret, Sirenis e Iberostar.
También destacan exportaciones a Jamaica, Guatemala, Martinica, Guadalupe y hasta colaboraciones con artistas con destino final a Nueva York y Alemania.
Aeropuerto de Cancún, el Gran Museo del Mundo Maya, y más mega proyectos
Uno de los retos más grandes, señala Antonio Walker Juanes, gerente de Ventas, fue en el aeropuerto de Cancún donde tuvieron que sacar una producción de más de 5500 toneladas en tan solo 6 meses.
“Además de que es un reto muy grande, en el sentido de la productividad, tienes que sacar muchas toneladas al día para poder cumplirlo”.

Actualmente, el área industrial de Metal Tec incluye no solo las zonas de producción, sino oficinas y patios de maniobra, sumando otros 20 mil metros cuadrados.
Y, el crecimiento ha sido estratégico. Por ejemplo, hace 15 años se invirtió en maquinaria de control numérico para responder a la demanda de edificaciones verticales, como la Torre Black y la Torre 11.
El desarrollo del personal ha sido otro eje.
“Tenemos instructores que capacitan todos los días. Gente que entra como ayudante general puede convertirse en soldador especializado”, apunta Antonio.
Este enfoque formativo también ha permitido mantener estándares de calidad exigentes y cumplir con normativas nacionales e internacionales.

A pesar del auge del sureste mexicano, Metal Tec no ha limitado su radio de acción. Han enviado estructuras a Ciudad de México, Monterrey, Chihuahua, Jalisco, Estado de México y más.
“La misión es llenar la fábrica de trabajo”, dice Jorge.
Y si bien la tecnología y la infraestructura son fundamentales, ambos coinciden en que el factor humano sigue siendo el corazón del negocio.
“No le tenemos miedo a nada”, afirma Jorge Walker, con la que podría resumir la filosofía de la empresa que, sin perder su raíz familiar, ha soldado su camino con esfuerzo y visión.








