La vida consagrada en Yucatán continúa siendo una presencia rica y significativa, que representa gran ayuda para la sociedad a través de sus diversos carismas. Esta labor se refleja en múltiples áreas como albergues, centros educativos, obras sociales y, de forma espiritual, mediante la oración.
El padre Óscar Viñas Olvera, vicario episcopal para la Vida Consagrada de la Arquidiócesis de Yucatán, informó que hoy en día existen 51 comunidades femeninas y 17 masculinas en la entidad, lo que muestra una presencia activa y diversa.
El sacerdote señaló al Diario que la Arquidiócesis ha vivido algunas “pérdidas dolorosas” a causa del descenso en la respuesta vocacional. Un ejemplo es la despedida de las Madres de la Cruz de Yucatán, así como la reestructuración que obligó a las Siervas de María Ministras de los Enfermos a retirarse temporalmente. “Dios quiera que regresen, porque son un tesoro enorme para la Iglesia”, expresó.
En el ámbito femenino, destacó la labor de comunidades contemplativas como las Carmelitas Descalzas, Dominicas, Adoratrices y Clarisas Capuchinas. En el sector educativo, resaltó a las religiosas que atienden colegios como el Teresiano, Jenaro Rodríguez y el Hispano Mexicano, entre otros.
Las obras de caridad también son una parte esencial de la vida consagrada. En este campo, tienen fuerte presencia las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y las tres obras vicentinas. “¿Qué sería de Mérida sin ellas?”, preguntó el vicario.
En cuanto a la evangelización y atención parroquial, mencionó a las Madres de la Luz, las Misioneras de la Madre de Dios de Chuburná y las Servidoras de la Palabra, a quienes calificó como “soldados de la evangelización”. “Tenemos una riqueza enorme en la alegría de la vida consagrada”.
Respecto a los varones consagrados, señaló que en Yucatán se encuentran los Monjes Adoradores Perpetuos del Santísimo Sacramento, así como los Hermanos Maristas y los Legionarios de Cristo, quienes también colaboran en la educación.
En total, la vida religiosa masculina está representada por 57 sacerdotes, consagrados y monjes, mientras que el número de religiosas supera las 500. “Esto es fruto del trabajo de las propias comunidades, su promoción vocacional y su unidad con la Arquidiócesis”, puntualizó.
Aunque la disminución de vocaciones religiosas ha impactado a otras partes del mundo, en Yucatán no se ha sentido de forma significativa, más allá de los casos mencionados. “Rogamos al Dueño de la mies que siga concediendo vocaciones en los laicos, las religiosas, la vida consagrada y los sacerdotes”, manifestó.
El padre Viñas también destacó que Yucatán ha aportado vocaciones a diversas congregaciones, como es el caso de las Oblatas de Jesús Sacerdote, quienes atienden el Seminario Conciliar. Una de ellas, la hermana Landy Carolina Tun Pinto es actualmente la superiora general de la congregación.
Asimismo, recordó que los jesuitas están celebrando el centenario de su restauración, y que entre ellos se cuenta un par de sacerdotes yucatecos. “Anhelamos que todas las congregaciones tengan vocaciones yucatecas, tanto para nuestra tierra como para el mundo, porque Jesús dijo: ‘Vayan al mundo y anuncien el Evangelio’”, enfatizó el sacerdote.
Finalmente, invitó a los jóvenes con inquietud vocacional a consultar la página de Facebook: Pastoral Vocacional Yucatán y a acercarse con confianza a cualquier sacerdote para ser acompañados en su discernimiento.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
