LONDRES (EFE).— Hércules Poirot, el meticuloso e impoluto detective belga creado por la reina del misterio Agatha Christie, murió hace 50 años tras ser protagonista de 30 novelas y 50 relatos cortos publicados durante más de medio siglo.
Después del éxito obtenido por el personaje, la autora británica (1890-1976) decidió ponerle fin en la novela “Telón” de 1975, pues al parecer lo encontraba egocéntrico, insufrible y ampuloso.
Es el único personaje de ficción del que se ha escrito un obituario en “The New York Times”, el 6 de agosto de 1975, bajo el titular “Hércules Poirot está muerto; afamado detective belga”.
Fue su obsesión por el detalle, su apariencia y su agudo razonamiento deductivo los que convirtieron a Poirot en uno de los personajes más populares y admirados por los lectores, además de ser universalmente conocido, en parte por películas y series de televisión que se hicieron de él a lo largo de los años.
Con su inconfundible y pomposo bigote, su impecable traje y su acento belga, Poirot tenía la capacidad de resolver de una manera metódica y altamente inteligente todos los casos, lo que le generó el respeto y la admiración de fuerzas policiales en todo el mundo.
Contaba como ayudante al capitán Arthur Hastings, personaje que aparece en algunas novelas de Christie y está inspirado en el modelo del doctor Watson que asistía a Sherlock Holmes.
De una exquisita cortesía, Poirot atrae al lector al hablar intercalando frases o palabras en francés cuando reflexiona o investiga los asesinatos en novelas como “Muerte en el Nilo”, “Asesinato en el Oriente Express” y “Tragedia en tres actos”.
Apareció en 1920 en “El misterioso caso de Styles” y fue interpretado en el cine y la televisión por actores de renombre, entre ellos Albert Finney, Peter Ustinov y Kenneth Branagh.
En Reino Unido tuvo un éxito sin precedentes “Agatha Christie’s’ Poirot”, serie de televisión transmitida por la cadena ITV entre 1989 y 2013, compuesta por 13 temporadas y 70 episodios, con la interpretación del actor británico David Suchet.
Agatha Christie construyó su personaje inspirada en la situación política que vivía el Reino Unido y al parecer decidió que Poirot tenía que ser belga por la llegada al país de un grupo de refugiados de la misma nacionalidad a raíz de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Los casos investigados por Poirot, quien utiliza también la psicología para esclarecerlos, tienen un desenlace dramático cuando, al reunir a todos los sospechosos en una sala, revela el nombre del asesino y describe con lujo de detalles cómo lo hizo.
Al poner fin a Poirot en “Telón”, Christie dio un giro dramático a su personaje más famoso al convertirlo en asesino. No obstante, el detective belga lo hace por el bien de otras personas, aunque le causa una gran culpabilidad y muere por complicaciones de una afección cardíaca al negarse a tomar sus fármacos.
A lo largo de su carrera, la escritora nacida en Torquay publicó 66 novelas policiales, seis novelas rosas y 14 cuentos, además de obras teatrales como “La ratonera” y “Testigo de cargo”.
