¿Hasta dónde somos capaces de llegar para arrancar de raíz el dolor que nos causan las acciones de quienes más queremos?
Desde que la palabra incendio irrumpió en su cabeza, Fernanda, una joven que nunca pudo tener una relación sana con su madre, no ha podido pensar en otra cosa. Avivado por una historia familiar de silencios y rencores, un ímpetu homicida poco a poco cobra forma dentro de su cabeza y el fuego se revela como el único camino hacia la libertad.
Años atrás, abuela, madre, tías y primas eran el mundo entero de Fernanda, pero ahora urdir el modo más efectivo para acabar con ellas no le genera ningún cargo de conciencia.
Elena Piedra no puede ocultar la emoción al hablar de su primera novela, “Una nota de fuego y nada más” (Tusquets Editores, 2025), una obra que desde sus primeras páginas nos muestra una historia íntima que expone las motivaciones que llevan a la protagonista a querer romper de manera definitiva con los lazos de la maternidad, mostrando el lado opuesto del romanticismo con el cual muchas veces se abordan las relaciones entre mujeres, de quienes se piensa que deben permanecer unidas contra el mundo.
Elena Piedra, quien ha publicado numerosos trabajos en revistas culturales, de arte y literatura, se adentra en los detalles de “Una nota de fuego y nada más”.
A pesar de tener varios años escribiendo temas culturales principalmente, nunca había escrito una novela en forma. “Ni cerca estaba de pensar que publicaría una a través de una editorial con peso internacional”, señala con una forma de hablar tranquila a través de la conversación por Zoom.
Combina experiencias
En lo que ella describe como un proceso de escritura largo, la elaboración de su primera novela coincidió con el primer año de su primogénita, lo que vino a transformarla como mujer y obligarla a aprender a reorganizar sus tiempos.
“Abrí espacios propios en casa para mantenerme activa profesional y creativamente, a la vez que mi hija y yo nos íbamos conectando y conociendo, lo que hizo de este proceso algo accidentado pero lindo a la vez”, reconoce la autora.
Y es que externamente se podría haber pensado que esta experiencia haría que Elena Piedra abordara de una manera romántica la maternidad, pero fue todo lo contrario, al presentar una novela de ficción con mucho suspenso y tensión.
Es así como el tema de las relaciones y los conflictos familiares toman forma en una historia que encuentra el detonante en el fuego, dando como resultado un espinoso lazo maternal y un final nada esperado.
“El tema de los conflictos en una familia integrada mayormente por mujeres estuvo rondando mi cabeza mucho tiempo, quizás como dos años, pero no me atrevía a desarrollar la historia porque siempre hay la idea de que aún donde domina el matriarcado todas deben estar unidas, sin tomar en cuenta que también entre nosotras se pueden dar los conflictos que muchas veces se callan y lastiman más”, destaca la entrevistada.
“Mi historia es un conflicto donde los silencios y las frustraciones entre las mujeres de una familia no saben como manejarlos, porque la sociedad te marca que deben estar unidas, porque es lo ideal. Sin embargo, la maternidad puede cumplirse de muchas formas y una madre no es mala si no se sacrifica por los hijos, porque hay diferentes formas de ejercer y construir el hogar”, añade.
“Mi novela es un conducto para dar voz o abrir la posibilidad de hacer una crítica a la idealización de ciertas relaciones, porque no todas las familias son perfectas, pero no por ello son malas”, explica.
Fernanda, la protagonista de la historia, convierte el silencio en su arma contra los demás, una joven que no está feliz con la vida que le tocó y es cuando comienza a sentir la necesidad de cortar con todo aquello que no quiere cerca.
Es ahí cuando el fuego desata la historia desde las primeras líneas, incluso desde la portada de la novela, pero con muchos significados a largo de los capítulos y dando diferentes significados, como el odio, la purificación y hasta la liberación de ciertas relaciones que destruyen. ¿Por qué el fuego como detonante de la historia? Esta es una pregunta que no se le puede dejar de hacer a la escritora, a lo que responde que es un elemento que está presente en nuestras vidas desde siempre, no solo en el aspecto ambiental sino también en su bagaje literario, con escenas fuertes y que la dejaron impresionada como lectora y en su vida personal. “Cuando tenía como diez años de edad se incendió la casa de mis vecinos e incluso corrimos el riesgo de que el fuego llegara hasta nuestro hogar, debido a que las copas de los árboles cubrían ambas propiedades. Es una poderosa imagen que hasta ahora tengo presente”, recuerda.
En su novela, Elena Piedra nos muestra cómo del fuego y las cenizas pueden surgir cosas nuevas. En el caso de esta historia, la protagonista pronto ya no encuentra hacia dónde ir, porque se siente atrapada en la dinámica familiar donde todas se lastiman unas a otras con sus actitudes, comentarios e incluso con sus silencios e indiferencias. Es ahí donde Fernanda encuentra en el fuego la posibilidad de empezar desde cero.
“La labor de cuidado y desarrollo emocional de las personas se ha atribuido socialmente a las mujeres, principalmente a las madres y abuelas. Los hombres están ahí, pareciendo que son inocentes a casos como el que abordo en mi novela, pero el hecho de que estén ahí como observadores y sin intervenir, deslindándose de los conflictos, también tiene su parte de culpa”, detalla.
Elena comparte estar contenta con la respuesta y comentarios que ha tenido de las personas que ya leyeron su obra. “Ha resonado de manera positiva y generado empatía, incluso en espacios donde se ha leído de manera grupal ha puesto a pensar acerca de las relaciones familiares. ¡Ha sido liberador en muchos sentidos!”, exclama entusiasmada.
“Una nota de fuego y nada más” es, sin duda, una voz íntima que avanza en el tiempo a través de cartas, descripción de fotografías y el relato de una relación familiar complicada.
“Es una novela que cuestiona a sus lectores acerca de los vínculos familiares y las relaciones más cercanas e importantes que pueden reconstruirse desde espacios más sanos”, destaca la entrevistada al invitar a leer su obra.
Finalmente, Elena Piedra opina que en Yucatán la sociedad suele ser muy estructurada y que su novela viene a cuestionar un poco que tan cómodos nos sentimos dentro de esas estructuras y todo lo que hemos vivido en los últimos años, con un marcado matriarcado.
“Por eso tengo la certeza de que el tema que abordo llamará la atención de lectoras y lectores no solo de Yucatán sino de todas partes”.— Renata Marrufo Montañez
De un vistazo
Desde una experiencia
¿Por qué el fuego como detonante de la historia de Elena Piedra? Esta es una pregunta que no se le puede dejar de hacer a la escritora, a lo que responde que es un elemento que está presente en nuestras vidas desde siempre, no solo en el aspecto ambiental sino también en su bagaje literario, con escenas fuertes y que la dejaron impresionada como lectora y en su vida personal.
