Los padres Fernando Pan Aranda, Óscar Remigio Montero Canul y Jesús Tec Canché, quienes celebraron su quinto aniversario de ordenación con una misa en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís, Umán
Los padres Fernando Pan Aranda, Óscar Remigio Montero Canul y Jesús Tec Canché, quienes celebraron su quinto aniversario de ordenación con una misa en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís, Umán
  • Los padres Fernando Pan Aranda, Óscar Remigio Montero Canul y Jesús Tec Canché, quienes celebraron su quinto aniversario de ordenación con una misa en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís, Umán
  • Los sacerdotes ante el pastel conmemorativo de su aniversario

“Hoy vivo una felicidad plena, que Dios me da al seguirlo”, expresó el padre Óscar Remigio Montero Canul durante la celebración de su quinto aniversario de ordenación sacerdotal en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís, en Umán.

La misa, el jueves pasado, fue concelebrada por Fernando Pan Aranda y Jesús Tec Canché, quienes también celebraron cinco años como sacerdotes, y el párroco anfitrión, padre Sergio Gutiérrez Torre.

A la acción de gracias asistieron fieles de las comunidades de Cristo Rey de Pacabtún de Mérida y San Antonio de Padua de Ticul, Progreso y Umán.

En su mensaje, el padre Montero Canul agradeció “a Dios porque Él nos da la felicidad plena; yo le pedí a Dios que quería ser feliz y experimentar su amor”.

“Él siempre nos mira, pero a veces hay que devolverle la mirada e iniciar el compromiso. En mi caso me dio el regalo del sacerdocio, que me hace muy feliz y que consiste en vivir el Evangelio con todo lo que implica”.

El sacerdote, de 39 años, recordó el inicio de su vocación: “En estos cinco años he bailado, cantado y seguido a Dios con fe; hoy vivo la plenitud de la vida. Un día Dios me llamó cuando servía en la Iglesia. Si quieres ser feliz, hay que seguir a Jesús en la vocación que Él te dé. Nunca huyas de lo que te toque. Agradezco a Dios y a la comunidad que oró durante muchos años por este sacerdote y pido que sigan orando para que haya más vocaciones en Umán”.

Por su parte, el padre Pan compartió que su labor comenzó en un contexto difícil: “Iniciamos nuestro ministerio en plena pandemia. La primera vez que celebramos fue a puerta cerrada, y hoy vemos una iglesia llena. Estos cinco años han sido de concienciar que encontramos a Jesús en la Eucaristía, y que con Él lo tenemos todo”.— Carolina Uc Quintal

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