Cada día es una bendición y regalo del cielo, un regalo de Dios para cada uno de nosotros; tener un día más de vida es tener la oportunidad de amar, ayudar, hacer lo que quizá no hicimos el día anterior, creo que muchas veces no somos conscientes del gran valor de cada día de vida que tenemos y muchas veces lo desperdiciamos en cosas que no valen la pena, como enojos, afanes de la vida, contiendas, amarguras o miedos.
Muchas veces nuestro entorno o situaciones adversas pueden robarnos la gran oportunidad de poder vivir cada día con amor, gozo, paz, sabiduría, pero sobre todo con la confianza de que Dios nos acompaña y que si nos regala un día más es porque hay cosas que aún tenemos por cumplir en esta vida, teniendo presente que nuestro propósito mayor es actuar cada día como Dios lo haría, con su bondad, amor, paciencia, paz.
Está en nosotros hacer cada día un día diferente para nosotros y los demás, porque si alguien está triste pero nosotros alegres podemos contagiar nuestra alegría, si ayudamos al necesitado alguien más se inspirará y lo hará, si no somos partidarios de discusiones estas no tendrán lugar.
Dicen por ahí que para que una discusión exista se necesitan dos personas, pero con una que tenga la conciencia de que no quiere eso para su día que Dios le regaló estoy segura que evitará a toda costa discutir.
Así hay tantas cosas que podríamos evitar, situaciones que nos roban la dicha de disfrutar cada día.
Con el tiempo he aprendido algo y esto es vivir un día a la vez, porque el mañana es incierto y el pasado ya quedó atrás, pero lo único seguro que tenemos es hoy.
Si tú estás leyendo esto es porque has recibido un regalo que nadie más sobre esta vida ni con todo el dinero del mundo te podría dar, y esto es un día más de vida y esto solo Dios nos lo puede regalar.
Fundadora de Sublime Amor.
