Beatriz del Carmen González Cámara, religiosa yucateca de la congregación de Jesús-María, profesó sus votos perpetuos con un “sí, para siempre” al llamado del Señor.
La profesión perpetua se llevó al cabo en una ceremonia eucarística, la tarde de anteayer, en el auditorio Claudina Thévenet del Colegio Mérida, y constituyó un motivo de alegría tanto para la comunidad religiosa como para familiares y amigos presentes.
La hermana Beatriz, de 32 años, originaria de Mérida y con una década de vida consagrada en la congregación Jesús-María, regresó a su tierra natal para celebrar este paso definitivo, pues actualmente se encuentra en misión en el Colegio Regina de Ciudad de México.
“Es una profesión para siempre”, subrayó con emoción la religiosa, quien explicó que su decisión de unirse a la congregación se debió al carisma que caracteriza a la institución. “Me ha permitido purificar la imagen de Dios y conocerlo como un Padre bueno, amoroso y misericordioso”, afirmó.
En medio de la realidad de disminución de vocaciones a nivel mundial, la hermana Beatriz invitó a las jóvenes a abrirse a la experiencia de Dios. “Anímense a dar pasos pequeños para buscarlo. Con Dios nunca hay pérdida, siempre es ganancia”, señaló.
La ceremonia fue presidida por el padre Javier Arturo León Pino, vicario de la Purísima Concepción y San José de Progreso, quien bendijo el anillo entregado a la religiosa como símbolo de su compromiso perpetuo y le formuló las preguntas propias de la profesión.
La hermana Luz Elena Iturbide Cortina, superiora provincial de la congregación, acompañó a la religiosa González Cámara en cada momento de la celebración, que incluyó la entrega de una vela, la firma del documento de profesión y el rito de la consagración.
Tras la proclamación del Evangelio según San Juan, se realizó la petición formal de profesión perpetua, mientras la hermana Beatriz y la superiora provincial estaban de pie ante el altar.
“Con la gracia de Dios, yo, Betty, he descubierto en esta comunidad el gozo y las exigencias de una vida totalmente entregada al Señor. Hoy pido, madre, hacer la profesión perpetua en esta congregación de Jesús-María, para alabanza de Dios y servicio de la Iglesia”, expresó la religiosa durante la ceremonia.
El sacerdote recordó que esta alianza es obra de Dios y se concreta en la entrega de Jesucristo, dispuesto a derramar su sangre incluso por quienes no habrían de creer en Él.
Uno de los momentos más emotivos se dio cuando la hermana Beatriz descendió del altar para recibir el abrazo de sus hermanas religiosas y la bendición de sus familiares. También fue cobijada por el afecto de asistentes, acompañado por cantos de un coro femenino que solemnizó la celebración.— Claudia Sierra Medina
De un vistazo
Unida a Cristo
En su homilía, el padre Javier Arturo León Pino destacó que, a través de la hermana Beatriz González, “Cristo se desposa nuevamente con su Iglesia”. Su “sí” no es un acto momentáneo, sino fruto de una historia de tropiezos, perseverancia y gracia divina. “Hoy el Señor te toma en el desierto de su corazón, para desposarte con Él”, afirmó el vicario de la Purísima Concepción de Progreso.
