Con una trayectoria que rebasa las dos décadas, José Areán ha tenido bajo su batuta a diversas orquestas del país y el mundo, y estrenado más de 70 obras.
Y es que ser director de orquesta no es un trabajo sencillo, pues requiere liderazgo y al mismo tiempo sensibilidad con los otros músicos. Pero Areán es fiel creyente del trabajo en equipo, porque “finalmente no es la batuta la que suena, sino los músicos”.
Desde su experiencia, “liderar requiere de contar con el arte del convencimiento, la seducción, la atracción hacia la idea de lo que se está proponiendo”.
“Los músicos vienen preparados, tienen un bagaje cultural y musical. Mi labor es un poco como la del técnico deportivo del fútbol”.
El director abrirá mañana la nueva temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, un ciclo especial porque en él se elegirá al nuevo titular artístico de la agrupación.
Recuerda algunos momentos memorables junto a la OSY —de la que fue director interino hasta abril pasado—, como la vez que tocaron “Stabat Mater” en la Catedral y “Scheherazade” de Rimsky-Korsakov.
“Tengo muchas memorias con ellos (los integrantes de la Sinfónica) y todas han sido felices”, asegura.
¿Cómo se prepara para los dos programas que encabezará este mes, antes de ceder la batuta a los otros tres aspirantes al cargo? “Hay un trabajo previo que es el ensayo”, indica. Todos los instrumentistas llegan preparados y él, con conocimientos para proponer ideas y conjuntar fuerzas.
En 2023 José Areán fue designado director interino de la Sinfónica. Esta etapa en Mérida le enseñó que el público yucateco “quiere mucho a la Orquesta” y que la agrupación musical “es notable a nivel nacional”.
Después de José Areán, la OSY será dirigida otros dos programas por Alfonso Scarano, quien posteriormente entregará la batuta a Enrique Barrios y éste, a Enrique Arturo Diemecke.
Al preguntarle si haber ocupado el puesto de manera interina representaba una ventaja respecto a los demás candidatos, Areán responde que “no tendría una opinión al respecto, los maestros tienen muy buen juicio y podrían escoger a la persona que más les convenga”.
En mayo del presente año fue nombrado director de la Orquesta Juvenil Universitaria “Eduardo Mata”. Cuestionado si en caso de ser elegido titular de la OSY renunciaría al otro cargo, responde muy seguro: “Definitivamente, no”.
E inmediatamente añade: “Es muy común que un director tenga más de una acometida laboral. El maestro Carlos Miguel Prieto, por ejemplo, fue durante años director de la Sinfónica Nacional, la Sinfónica de Minería y la Orquesta de Nueva Orleans, además de la Orquesta Joven de las Américas”, explica.
En estos casos, añade, se hace una negociación del número de semanas que el director estará presente, lo cual se establece en el contrato y le permite equilibrar los compromisos.
“No puedo comentar acerca de lo que yo legaría, realmente corresponde al público, a los críticos y los músicos evaluar qué es lo que hace un director en su vida”.
Extiende una invitación a la audiencia yucateca a que “no se pierda los programas, van a ser verdaderamente espectaculares”.
¿Quién es José Areán? “Un padre y marido amoroso, buen amigo que espera ser útil a la sociedad a través de la música”, dice con una sonrisa en el rostro.
Su amor por la música nació en casa: su papá y su mamá tocaban el piano, además de que lo llevaban a conciertos desde que tenía unos seis años.
En esos años comenzó a tomar clases particulares de piano y a los 13 decidió que su camino era ser músico y director de orquesta.
“Sentí que no podía ser otra cosa más que músico. Cuando uno tiene una pasión por algo, siente que cualquier otra cosa podría ser inútil”, admite.— Karla Cecilia Acosta Castillo
De un vistazo
Funciones
Del programa de esta semana que dirigirá José Areán la Orquesta Sinfónica de Yucatán ofrecerá dos conciertos: mañana viernes, a las 8 de la noche, y el domingo 7, al mediodía, en el Palacio de la Música, con una charla previa media hora antes de dar inicio a las funciones.
Boletos
Están disponibles en sinfonicadeyucatan.com.mx y en la taquilla del Palacio de la Música a 150, 200 y 300 pesos, según la ubicación.
